sábado, 3 de marzo de 2012

Capítulo 5: "Algo nuevo"



-Hay que hablar – dijo Bryson, sentí que su aliento apestaba a alcohol
-Apestas – dije, e intenté evadir el contacto visual
-No importa, dime lo que tengas que decirme – no soportaba su aliento
-Está bien – tosí un poco - ¿por qué mierda le dijiste a todos que lo hicimos?
-Porque sí – ¿wtf?
-¿Qué? ¿Sólo porque sí? ¿Estás mal de la cabeza? Pensaba perdonarte por intentar violarme, ¿sabes? Pero no lo haré, porque sólo eres un idiota, que crees que por hacerte el macho vas a andar diciendo lo que quieras de nosotros, pues te cuento que conmigo la cosa no es así, vas a decirles a todos que lo que dijiste era mentira, y vas a disculparte conmigo, claro, si es que quieres que sigamos, porque después de esto, siéndote sincera, no me dan ganas de que esto continúe.

Bryson me miraba, no dijo ni una sola palabra.

-¿Y bien? – dije – ¿no vas a decir nada?
-¿Qué mierda quieres que diga? - ¿quería desafiarme? Estaba loco
-¿Perdón? Al menos deberías disculparte – cierto, ¿verdad?
-¿Disculparme? ¿Y por qué? Lo que hice no estuvo mal – ¿wtf?
-¿Sabes qué? No me digas nada más, me vale verga que te disculpes o no, porque lo nuestro se acabó. No me busques más, no me llames, no me mensajees, no hables de mí, ni nada, porque en serio, se acabó, ya no hay más Bryson y Lexi, ¿entiendes?
-Tú eres la que no entiende. Esto se acabará cuando yo lo diga – ¿Quién se cree?
-Qué pena que pienses eso, porque ya se acabó. Y deja de tomar cuando al día siguiente hay escuela, deben desmayarse los pobres que tienen que estar en un salón contigo.

Lo miré de la manera más despectiva que pude, me di la vuelta y caminé hacia James, para seguir hablando con él.

-¿Qué pasó? – preguntó James, con cara de desconcertado
-Nada, es que… nada, no quiero aburrirte, la verdad es que es una historia muy larga…
-No me aburrirías, te escucho – sonaba tan sincero, tan real, hace mucho no escuchaba un chico así, además de mi hermano, obviamente, pero mi hermano no es un “chico”, o sea, es mi hermano.
-Está bien, pero si te aburres me dices y yo dejo de hablar, ¿ok?
-Jaja, está bien.
-Lo que pasa es que él es, digo, era mi novio, y bueno, la cosa andaba muy mal, y él comenzó a decir cosas que no tienen sentido, yo me enojé mucho, supuestamente hoy íbamos a arreglar las cosas, pero vino todo hecho el macho y valiente, y pues, no estoy para eso, a mí tiene que respetarme… y bueno, la cosa se acabó – creo que hablé demasiado
-Ah… no es una historia tan larga como lo dijiste – me sonrió
-Es que te lo resumí – reí y le guiñé el ojo – y dime, ¿qué opinas?
-La verdad sería incoherente que opine, porque no conozco todos los detalles, pero así como me lo explicaste me parece que él es un idiota – este chico comienza a caerme mejor y mejor
-Pues eso es lo que es… dejemos de hablar de mí; hablemos sobre ti – tal vez soné un poco… interesada
-Bueno… me llamo James – seguía sonriendo
-Me refería a cosas como por qué te cambiaste de escuela a medio año, cosas así – le devolví la sonrisa
-Mamá quiso que nos mudáramos – dijo él
-¿Y tu papá? – pregunta algo estúpida
-Nos mudamos porque falleció – pregunta BASTANTE estúpida

-Oh, lo siento… yo… no quise sacar el tema – tierra, trágame
-Tranquila, lo vimos venir, tenía cáncer – ¿las cosas no pueden mejorar?
-Oh… – no sabía qué decir – ¿dónde vivías? – ¡BINGO!
-En Los Ángeles, California
-Hermoso lugar, he ido varias veces – comenté
-Qué bien, en verdad es muy hermoso, lástima que nos mudamos… sólo vivíamos ahí porque papá tenía trabajo, y como falleció, no teníamos nada que hacer ahí…

Nos levantamos y comenzamos a caminar por la escuela, después de todo eso teníamos que hacer, para que James se ubique bien. Recordé que nos tocaba Gimnasia.

-Nos toca Gimnasia – le dije
-No traje mi ropa, no tenía ni idea del horario – reímos un poco
-Tampoco yo, me olvidé completamente de que era lunes – solté una carcajada
-Pues entonces sigamos caminando, si no podemos hacer nada al respecto…
-Cierto, sigamos – sonreí

Caminamos un rato más, hasta que sonó la campana y fuimos a clase. Estábamos un poco lejos de la cancha, así que llegamos algo tarde.

-¿Por qué llegan tarde, y encima sin la ropa adecuada? – preguntó el profesor

Todos nos miraron, algunos dijeron “UUUUUUUUUUUUUUUUUH!!!”, la verdad traté de ignorarlos, espero que James haya hecho lo mismo.

-Ya, silencio. Respondan mi pregunta – el profe a veces es muy exagerado
-Bueno, yo soy nuevo y no sabía que hoy teníamos Gimnasia – explicó James
-¿Y usted? – dijo, refiriéndose a mí
-Pues, yo olvidé que hoy teníamos Gimnasia, lo siento – la verdad estaba algo avergonzada
-Supongo que no podrán pasar clase hoy, pero no se preocupen, es la primera vez para ambos – eso sonó TAN mal – así que siéntense en la banca y si viene el director correrán a los vestidores, ¿de acuerdo? – no pensé que alguien podía ser tan bueno
-Ok, ¡Gracias! – dijimos James y yo

Fuimos a sentarnos a la banca, para seguir charlando.

-¿El profesor siempre es tan… permisivo? – preguntó James
-La verdad no, me sorprendió que haga esto – contesté
-Pues qué bien, la verdad no tenía ganas de pasar Gimnasia
-Tampoco yo – nos reímos

Seguimos hablando, toda la hora que nos tocaba Gimnasia, la verdad adoro hablar con este chico, es muy lindo, y bueno, escucha lo que le digo… hoy en día ya no hay muchos de esos chicos, estoy adelantándome demasiado, pero yo creo que James sería un buen novio, no parece ser celoso, ni sobreprotector, ni parece la clase de chico que toma mucho, o fuma… pero ¿qué mierda estoy pensando? Apenas conozco a este chico desde hace menos de dos horas, y ya estoy sacando hipótesis de su personalidad, ¿qué me pasa?

<< Después de Gimnasia >>

Nos fuimos de la cancha, hacia el patio principal. Seguíamos hablando, sin parar, los temas iban y venían, me recordaba un poco a cómo era mi relación con Bryson, cuando era buena, y él no se inventaba mierdas todo el día. La verdad, para ser mi primera relación fue muy buena, supongo que porque él es mayor y ya tenía experiencia, o bueno, no sé… la cosa era que me encantaba estar con Bryson, pero creo que nunca fuimos tan novios que digamos, éramos como amigos…  ¿con beneficios? Pero no esa clase de “beneficios”, me refiero a que no éramos ese tipo de pareja que está todo el día besuqueándose ni nada de eso, la verdad si no me gusta ver a la gente toda pegoteada, ¿por qué lo haría yo?

-¿Qué nos toca después? – preguntó
-Ni idea… creo que Física
-Mierda… es de las materias que más odio, me aburren demasiado, y los profesores nunca son buenos
-Lo sé, yo aprovecho y duermo, total, la profe no se da cuenta, casi ni se levanta de su asiento – comenté
-¿Y si nos escapamos? – qué idea tan simplemente brillante
-¡Qué excelente idea! Nadie nunca vigila las puertas, podemos decir que vamos a buscar algo, o algo así, y simplemente no volvemos, eres brillante
-¡Pues vámonos!

La verdad no está bien que hagamos eso, pero me vale verga, odio Física y la profesora no se daría cuenta que no estoy, nunca pasa la lista, sólo les pone presente a los que estaban en la clase anterior y ausente a los que no, es bastante idiota, pero eso es bueno.

-¿Adónde iremos? – le pregunté
-Vayamos a tomar helado, en mi auto – respondió
-Perfecto, la verdad tenía antojo de un helado ¿dónde está tu auto?
-Por allá – dijo, apuntando a un deportivo rojo
-Qué lindo auto, quiero uno así por mi cumpleaños – comenté
-Ojalá te den uno, es increíble

Subimos al auto y James condujo hasta una heladería hermosa, debe ser una de las más a las que he ido, y yo siempre voy a lugares bonitos, sé reconocer los lugares hermosos. Bajamos del auto y entramos a la heladería.

-Qué lindo se ve – dije
-Es aún mejor por dentro, es increíble – contestó
-Pues entremos.

Lo que había dicho James era verdad, la heladería era muy linda, era algo así:



[Cuando está entre estos corchetes es como que hablamos Nats y yo, no es parte de la nove. Imagínense que no hay zapatos en donde debería estar el helado, solo imaginen que hay helado como en cualquier heladería, es muy raro que hayan zapatos :s]

Nos sentamos en una de las mesas que había, en seguida vino un mozo a atendernos, me parece raro que haya mozos en una heladería, generalmente uno va y se escoge sus sabores o qué sé yo, pero la cosa es que vino un mozo a darnos los menús.  Observé el menú y decidí que iba a tomar un sundae de los grandes, que en esa tienda no es como los de McDonald’s o Burger King, es helado de crema con chispitas de chocolate, crema Chantilly y salsa de chocolate encima, es de mis helados favoritos.

-¿Qué vas a comer, linda? – ¿linda? ¿LINDA? OMG OMG qué increíble
-¿Ah? – dije torpemente – Ah.. eeh, voy a comer un sundae grande, tengo antojo – me sonrojé un poco
-¿Te molesta si te digo linda?
-No, claro que no – me sonrojé aún más
-Porque la verdad eres linda – OMG ¿esto está pasando en serio?
-Eeh… gracias – sonreí torpemente y seguí mirando mi menú, para evadir el contacto visual

O… M… G. En verdad no podía creer lo que acababa de pasar, digo, ese chico tan lindo estaba diciendo que yo era linda, creo que me gusta este chico, a pesar de no conocerlo tanto, o sea, como que cuando yo veo a una persona, puedo ver su “aura”, yo creo en las auras, y a lo que me refiero es que puedo fácilmente deducir cómo es esa persona por sólo verla o escucharla hablar, ni siquiera hablar con ella, soy rara, como vidente. En fin, creo que podría ser más que la amiga de James… ¿pero qué estoy diciendo? Lexi Thompson: te adelantas demasiado con las cosas, deja que las cosas pasen por sí solas.

-¿Eso sería todo para usted? – dijo el mesero, había olvidado que estaba ahí
-Sí, eso es todo – respondí
-¿Para usted lo de siempre? – preguntó, mirando a James
-Sí, Ed, lo de siempre – contestó

El mesero levantó los menús y se dirigió al mostrador.

-Parece que siempre vienes aquí – comenté
-Casi siempre, es una de las mejores heladerias que conozco – sonrió, siempre sonreía al hablar
-Pues hasta ahora así parece – le devolví la sonrisa

No hablamos más, yo saqué mi celular, ya que había recibido un mensaje. Era Jill, preguntando “dónde mierda estaba”. No sabía si decirle que había salido de la escuela, bueno, eso era obvio, pero no sabía si contarle que estaba con James, la verdad mis amigas siempre toman las cosas muy exageradamente; yo digo “pudín” y ellas comienzan a inventarse una historia gigante con el pudín… pero así son y así aprendí a quererlas. Sólo respondí “Me fui, luego vuelvo”.

Después de un rato, el mesero volvió con nuestros pedidos. “Lo de siempre” era copa de chocolate con crema y chispas de colores encima, algo simple pero delicioso.

Comimos, hablamos un poco, después de comer, pedimos la cuenta, James pagó en contra de mi voluntad y nos fuimos. Volvimos a la escuela, por suerte nadie estaba en clases así que nadie se daría cuenta de que estábamos entrando.

-¿Hay algún lugar en la escuela en el que nunca haya gente? – preguntó James
-Creo que hay una escalera que lleva al techo, por si te refieres a eso – contesté
-La verdad no soy muy fanático de las alturas, ¿no hay algo más?
-Nunca hay nadie en el auditorio, y conozco una puerta trasera que siempre está abierta

La verdad fue algo raro que James preguntara por un lugar donde no haya más nadie, o sea, es lindo y toda la cosa, pero no quisiera que las cosas comiencen a pasar tan rápido, quiero conocerlo mejor.

Fuimos al auditorio, nos sentamos en unas butacas y comenzamos a hablar, hablar de la vida, cosas sin sentido, nos reímos mucho, es lindo estar con él. El tiempo pasaba y pasaba sin que nos diéramos cuenta, hablábamos de idioteces sin parar, me dieron un par de ataques de risa y todo, es increíble la cantidad de temas que abarcamos en la charla, hablamos hasta de sexo y esas cosas, o sea, no como hablan los hombres, no tan feo, pero sí, hablamos de eso y no era incómodo, es difícil que eso pase cuando hablas conmigo, la más mínima cosa me pone incómoda.

Estaba todo bien, hasta que comenzamos a hablar de parejas y esas cosas.

-¿Tú? – preguntó James
-¿Yo qué? – respondí su pregunta con otra pregunta
-Te pregunto si tienes novio – dijo
-Sabes que no – contesté
-¿Ah?
-Hoy rompí con él – le aclaré
-Ah, cierto, entonces estás soltera
-Solterísima – dije, y sonreí
No sé qué pasó, pero ambos nos pusimos serios. Estábamos mirando fijamente los ojos del otro, recién ahí me di cuenta de lo hermosos que eran los suyos, esos hermosos ojos color miel, es el color de ojos que más me gusta. Seguíamos mirándonos, y yo comencé a acercarme a él, fue muy estúpido de mi parte, debo haber quedado como una putona, facilona, pero ya no podía hacer nada.

James también se acercó un poco. Estábamos tan cerca que podíamos oír el aliento del otro, yo seguí acercándome hasta que finalmente nuestros labios se tocaron, sí, nos estábamos besando después de conocernos hace apenas unas horas. Mentiría si dijera que no me gustó, porque la verdad fue lindo, fue un beso increíble, hasta que James se alejó de mí.

-No puedo… – dijo él
-Lo siento, no debí hacerlo, todo esto es estúpido…
-No es eso, es que…

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¡Hola! Perdón por el retraso de casi dos semanas, o más, pero permítanme explicarles la razón: En mi !@#$% colegio, no deberían darnos tarea, porque es de doble escolaridad (mañana y tarde), pero a las !@#$% profesoras les resbala lo que diga la ley y de igual manera nos dan KILOS de tarea, todo de un día para otro. Yo (JJ), normalmente escribo durante la semana y los sábados busco las fotos y subo el cap, o al menos eso era lo que tenía planeado, pero gracias a mis dulces profesoras voy a tener que escribir como una desgraciada el sábado y subir el cap ese mismo día.

Pensé escribir ayer, pero fui a una fiesta de mi curso, la primera fiesta de mi curso a la que voy, no podía perdérmela, lo siento :( sé que jode cuando la escritora no sube capítulos en mucho tiempo, yo también leo una nove, pero les juro que el momento que tengo libre, escribo. Espero que no me violen por retrasarme tanto, porque creo que va a ser así siempre, o por lo menos hasta el invierno.

¡A la mierda el colegio! Las amo 

JJ

martes, 21 de febrero de 2012

Capítulo 4: "¿Más rumores?"




-Mira, estúpido, obviamente no estás para nada sobrio en este momento, así que si quieres hablar conmigo vas a esperar a que se te pase tu inmunda borrachera y vas a venir a mi casa y sentarte en mi sofá, y vas a disculparte por toda esta mierda que me estás diciendo, a ver si te perdono – dije furiosa
-Bueno, piénsalo y hablamos - ¿wtf? ¿Qué mierda? “Es el alcohol” diría la gente, y de hecho sí lo es, pero, en serio, ¿WTF?

Mi madre entró a mi cuarto muy sigilosamente.

-Lexi, no creo que así es como se hablan los novios hoy en día… ¿qué pasa entre tú y Bryson? – preguntó mi madre, preocupada
-Nada, es que… la verdad no sé si pueda decirlo, aún estoy muy enojada y necesito procesar esta información – realmente no quería decirle lo que pasaba, porque, o sea, si se enteraba de lo que Bryson había “intentado” yo creo que ella, personalmente, habría ido a castrarlo; mi madre es un poco rara, por parte es permisiva y relajada, pero con cosas así es muy sobreprotectora, es complicado.
-Bueno, hija, tú sabes que estoy para ti aquí, no todo el tiempo, pero cuando necesites algo yo cruzo mar y tierra para atenderte – el amor de una madre…
-Gracias má, sé que sí…

Me dio un beso en la frente y salió de la habitación igual de silenciosamente como había entrado.

Me recosté de nuevo en mi cama, para intentar dormir, aunque sea un par de horas, no faltaba mucho para tener que “despertar” e ir a la escuela. Di varias vueltas en la cama, nada. Decidí que no iba a seguir revolcándome e iba a hacer algo productivo. Productivo… ¿qué podía hacer casi a las 4 a.m.? ¿Ver televisión? Mucho ruido… ¿Usar mi laptop? Después tendré que guardarla y no tengo ganas… ¿Comer? No quiero engordar… ¿Por qué tengo que ser adolescente? Nada me parece bien, me estresa. Tal vez deba intentar dormir, pero ¿qué hora es? Las 4:06 a.m. En un par de horas debo levantarme, podría tomar una ducha, ¡Ya sé! Voy a escoger ropa para mañana en la escuela. ¿Atrevida? ¿Dulce? Atrevida. Después de lo que pasó con Bryson, a mí  me vendría bien un poco de… atención masculina, y a él un poco de celos no le van a hacer mal.

Me levanté y fui hacia mi guardarropa. Lo abrí y comencé a buscar, estuve revolviendo mi ropa un buen rato, hasta que encontré lo que iba a ponerme. Me di cuenta de que estaba todo desordenado y me puse a guardar mi ropa. Puse el atuendo que había escogido sobre mi cama y lo observé, era tan increíblemente sexy, pero no me haría ver como puta, esa no era la idea, jamás. La idea era mostrar lo suficiente para que me miren, pero no tanto como para que me manden a la oficina del director.

Tenía algo más de una hora hasta que suene mi despertador, así que decidí bajar a la cocina y hacer el desayuno para todos, soy inútil en la cocina, pero algo es algo, mamá lo hace mejor, pero tal vez un poco de tiempo ahorrado le vendría bien. Saqué huevos y leche de la heladera; harina, polvo de hornear y otras cosas de las gavetas. Puse todo en un bol y lo mezclé, era mezcla para panqueques. Saqué una sartén y un poco de mantequilla para freír los panqueques, los freí y saqué la miel de maple y la jalea para ponerles encima. Busqué la botella de jugo de naranja en la heladera, saqué vasos, cubiertos, posavasos y todo lo necesario para poner la mesa, la puse y volví a mi habitación.

El despertador estaba por sonar, eran las 5:58 a.m., así que desactivé la alarma para que no sonara, pues no iba a necesitarlo. Busqué mis toallas y me dirigí a mi baño para tomar una ducha. Tenía más tiempo de lo común así que tomé una ducha más larga de lo común, una ducha larga y caliente, para pensar, pensar qué iba a decirle a Bryson, pensar si iba a querer perdonarlo por lo que había hecho, pensar si lo que había hecho era tan malo, después de todo, tengo que analizar bien las cosas antes de hacer cualquier huevada, o sea, prefiero tener mi punto de vista bien definido para saber si lo de Bryson y yo debería seguir, o debía terminar antes de que se vuelva peor.

Salí de la ducha, me envolví en una toalla y puse otra en mi cabeza. Me vestí. Mi atuendo era tan simplemente perfecto, no sé, puede ser que no sea la cosa más bella del mundo, pero quedaba perfectamente para la ocasión, y la ocasión era darle celos a Bryson. Esta era mi ropa:




Después de vestirme bajé a la cocina a desayunar. Sólo estaba mi mamá, seguro Max seguía durmiendo, no sé cómo hace para llegar temprano a la escuela todos los días si se levanta incluso después de las 6:30.

-Buenos días – dijo mi mamá – ¿qué onda con la ropa?
-Buen día, no sé… quise sentirme linda hoy – dije, evadiendo la verdadera razón por la cual me había vestido así.
-Pero si tú siempre estás linda
-Lo sé, pero hoy me dieron ganas de estar… especial – en parte era cierto
-Pues me parece bien, estás bien vestida, lo que no me gustaría es que te vistieras como regalada, como una puta – dijo muy seria
-Y sabes que jamás lo haría – totalmente verdad, yo nunca me vestiría como puta
-¿Tú preparaste el desayuno? – mi mamá, siempre tan buena cambiando de tema…
-Sí, no dormí en toda la noche… creo que estaba hiperactiva – ojalá no recuerde lo que pasó
-Oh… y, ¿quieres decirme qué pasó? Digo, si estás lista, no es tu obligación decírmelo ahora – me gusta que mi mamá sea tan comprensiva
-Creo que podría decírtelo, me vendría bien un punto de vista diferente, para saber qué demonios hacer con Bryson…

Le conté a mi mamá lo que había pasado, pensé que iba a llorar, pero no derramé ni media lágrima, al parecer Bryson no es suficientemente importante como para que de mis ojos broten lágrimas por él. Sí me puse nerviosa, MUY nerviosa, lo que había pasado no era nada insignificante. Mi madre piensa igual que yo, le alegró saber que yo no quería meterme en esas cosas, después de todo aún soy muy pequeña para andar en eso, y ni siquiera tengo ganas.

-Pues… creo que hiciste lo correcto, estoy bastante orgullosa de saber que tú aún… bueno, eso… ya que fuiste resultado de un embarazo accidental, no es que fue no deseado, la verdad no me entristeció saber que estaba embarazada, simplemente no me lo esperaba y pues… bueno, mejor no me desvío – sus ojos estaban algo rojos, y llorosos –, a lo que me refiero es a que lo que hiciste estuvo bien, pero la verdad no sé qué decirte, no creo ser la persona indicada para decirte lo que debes hacer con tu relación con Bryson, la única que decide eso eres tú…
-Pero al menos tu opinión, es que necesito otro punto de vista, no quiero hacer las cosas mal – la pura verdad
-Te daré la solución, decídelo con una moneda – ¿wtf?
-¿Una moneda? Pero no puedo tomarme esto a la ligera, simplemente…
-Antes de que sigas hablando te lo explicaré; no importa como caiga la moneda, lo que importa es que cuando esa moneda esté girando en el aire, te vas a dar cuenta de qué es lo que quieres, porque vas a querer que caiga cierto lado, entonces, ¡problema resuelto! – es lo más sabio que he escuchado en toda mi vida, creo…
-Entiendo, ¡entiendo! ¡Es tan increíblemente tonto y sencillo! Lo haré ahora, o mejor cuando llegue a la escuela, quiero desayunar – hasta ahora no había comido nada

Mamá y yo nos sentamos a desayunar, al cabo de unos diez minutos bajó Max, con el pelo todo revuelto y con la cara toda marcada por las arrugas de su almohada.

-Alguien no quería despertar, ¿no? – dijo mi madre, yo reí
-Buen día – dijo Max con voz dormilona – no, no quería despertar, el maldito reloj no dejaba de molestar y al final desperté.
-Siéntate, Alexis hizo un desayuno especial – quisiera decir que no me sonrojé, pero lo hice
-¡Milagro! ¡Lexi cocinó algo y no era agua!
-Muy gracioso, pero sí, la verdad casi nunca hago nada y hoy me dieron ganas así que lo hice, y si vas a decir algo sobre mi ropa no lo digas, me vestí así porque quise – sabía que diría algo, tarde o temprano
-Estaba a punto de preguntarte por tu ropa
-Pues ya no lo harás, ¿no? – pregunté, con cara de inocencia
-Lo que tú digas…

Se sentó y se sirvió panqueques y jugo, como para cuatro personas, Max come MUCHO. Estuvimos como diez minutos más, se había hecho un poco tarde, mamá se fue prácticamente corriendo al trabajo, Max y yo nos subimos a nuestra camioneta para ir a la escuela.

-Anoche oí gritos – tenía que pasar, no quería, pero era obvio –, ¿viste alguna película de terror?
-Sí, de hecho sí – Max nunca es tan ingenuo…
-Sé que no, dime qué pasó – dicho y hecho
-Nada, es que… no, nada importante, solo Bryson – no quería contarle lo que pasó en verdad, Max era capaz de deformarle la cara a Bryson si se enteraba lo que había pasado
-¿Qué hizo ese idiota? – dijo enojado
-Nada, sólo llamó para molestar, estaba ebrio y…

Antes de que pudiera decir algo más Max frenó en seco, casi se me sale el corazón por la garganta.

-Si ese estúpido te dijo algo que no te gustó dímelo ahora e iré directamente a deformarle la cara de un solo golpe – hasta a mí me dio miedo escuchar a mi hermano pronunciando esas palabras
-No, no seas tan drástico, no me dijo nada malo, yo misma puedo arreglar lo que pasó – me puse muy nerviosa
-Está bien, pero prométeme que me dirás si es que algo de lo que él haga o diga te molesta
-Y tú promete que no harás nada al respecto, y sigue conduciendo o llegaremos tarde y tengo examen – la verdad no sabía si en serio tenía uno, pero era muy probable
-De acuerdo… es que eres mi hermanita y no quiero que nada te pase…
-Gracias, pero la violencia nunca soluciona las cosas – le reflexioné
-Lo sé…

Max siguió conduciendo. La verdad en serio me asusté un poco con la frenada y todo eso, creo que nunca había visto a mi hermano tan enojado por nada, y ha tenido sus momentos, momentos feos, cuando no nos llevábamos bien y nos insultábamos todo el día, cuando la cosa se ponía fea en serio y se enojaba tanto que yo terminaba llorando en los hombros de mi mamá… pero jamás lo había visto así, qué pasaría si yo le dijera lo que pasó, lo meterían a la cárcel por romperle la nariz y sacarle todos los dientes a Bryson de un solo golpe, sé que exagero, pero yo conozco a Max, y sé cómo reaccionaría.

Llegamos a la escuela y fui a mi casillero, como siempre, Jill, Sam y Mary estaban ahí, en un círculo, o mejor dicho triángulo, hablando seguramente de pestañas postizas y de lo bueno que es tener las uñas fuertes, las mías son bastante débiles… Abrí mi casillero y saqué mi libro y mi cuaderno de biología, eso me tocaba a primera hora, es una de las materias que más odio, la profesora me hace dormir cada maldita clase y pues, en los exámenes estoy totalmente perdida, me estreso.

-¡Alexis Victoria Thompson! – dijeron mis amigas, las tres a la vez
-¿Qué les pasa? – dije – ¡casi me matan de un infarto!
-Dinos, ¡dinos qué pasó con Bryson! – dijo Sam, en un tono de voz bastante chillón y molesto
-Pues no pasó nada, ¿de dónde sacaron que pasó algo?
-Vamos, todo el mundo lo sabe, ¿dónde lo hicieron? – dijo Mary
-¿Quién les dijo eso? – comencé a preocuparme
-Pero si todo el mundo está comentándolo, es la noticia más grande de toda la secundaria – el tono de voz de Sam comenzaba a irritarme
-Contéstenme de una vez, ¿quién carajos les dijo eso? – estaba bastante enfadada
-Nadie, lo escuchamos por ahí – dijo Jill

¿Por ahí? Demonios, seguro el idiota de Bryson le dijo a todo mundo cosas que no son verdad, para hacerse el cool o no sé por qué, pero quería arreglar esto y quería hacerlo en ese momento.

-¿Por ahí? ¿Cómo que “por ahí”? – pregunté
-Por ahí, o sea, nadie nos lo dijo directamente, la gente lo comentaba y nosotras escuchábamos – contestó Jill
-¿Qué escucharon exactamente? – tenía que averiguar bien qué había pasado con estas locas
-Yo escuché a Brittany Jones decir que Bryson y tú lo hicieron en su camioneta – dijo Sam
-Ajá, yo escuché eso mismo de la boca del mismísimo Joe McPhinley – dijo Mary
-A ver, ya paren, ¿dicen que toda la maldita escuela está diciendo que Bryson y yo lo hicimos?
-Sí – dijeron las tres en coro
-Dios mío… ¿no tienen idea de quién empezó el rumor? – ¿qué demonios estaba pasando?
-No, ni idea, pero ¡dilo de una vez! Dinos qué pasó, por favor, no aguanto el suspenso – dijo Mary
-Pues no pasó nada, lo que todos están diciendo es mentira – dije un poco ofendida
-No te preocupes, cariño, puedes decírnoslo, si tienes vergüenza de decirlo sólo porque fue tu primera vez, te entendemos, pero tarde o temprano vas a tener que admitirlo – dijo Jill
-¿En serio piensan que es verdad? – la verdad no me extrañaba que fueran tan idiotas
-Pero por supuesto, es verdad, ¿no? – no podía soportar la voz de Sam, no sé qué le pasaba – si quieres podemos darte algunos consejos para la próxima vez, porque de seguro estuviste terrible, o sea, se nota que ni siquiera has practicado tú sola, sería imposible que fueras buena – W-T-F
-¿Pero qué cosas dices? ¿Saben qué? Dejen de joderme, si fueran mis amigas de verdad me creerían, o al menos no dirían cosas tan increíblemente asquerosas – estaba totalmente asqueada
-Ay, cariño, ya tranquilízate, deberías afrontar las cosas, no escapar de la realidad…
-¡Deja de sermonearme! ¿No creen que como han sido mis amigas toda mi vida les diría si algo pasara? ¿Creen que me quedaría callada? Pues están equivocadas, yo se los diría al instante, porque son mis mejores amigas, o al menos eso pensé…
-Tiene razón – dijo Jill, casi susurrando –, la verdad yo creo que ella nos lo diría, después de todo, todas nosotras lo contamos…
-¡Gracias! – me alivió saber que al menos una de ellas entró en razón
-Bueno, pues… la verdad sí, tienes razón – dijo Mary
-Es cierto, perdónanos por ser tan escandalosas y juzgarte – Sam también entendió

Así son nuestras “peleas”, casi siempre Jill es la primera en darse cuenta de lo que está pasando y de lo que es verdad, y Sam y Mary sólo le siguen la corriente porque no tienen nadie más a quién seguir. Ya estaba resuelto nuestro conflicto, ahora sólo necesitaba averiguar quién demonios había empezado semejante rumor, para ir y partirle la cara de un derechazo yo misma, en persona, pero eso debía esperar, ya que tocó la campana y debíamos ir a clases.

-Por cierto, adoro el atuendo que escogiste para hoy – me dijo Jill
-Gracias, ¿crees que atrae mucha atención? – pregunté
-Por supuesto, ¿no te diste cuenta? Prácticamente todos los chicos que pasaron cerca de ti se quedaron mirando unos segundos, estás realmente hermosa
-Perfecto – susurré
Entramos a clases y nos sentamos en nuestros lugares, como siempre, atrás, para poder escuchar música o usar nuestros celulares en paz, sin que la profesora se dé cuenta. Vi que no había traído mis audífonos, así que le pedí los suyos a un chico que estaba a mi lado, que no estaba nada mal, de hecho era muy lindo, creo que nunca lo había visto en la clase.

-Alumnos, tengo en claro que en su clase hay un nuevo integrante, ¿Davis? ¿Quién es?

El chico de los audífonos se puso de pie.

-Soy yo, Davis es mi apellido, me llamo James – su voz era tan cálida
-Perfecto, ¿quién está a su lado? Póngase de pie
-¿Yo? – pregunté
-Sí, usted

Me puse de pie.

-Usted estará a cargo de mostrarle la escuela al alumno nuevo, ¿está bien?
-Sí – dijimos los dos al unísono
-Perfecto, siéntense – dijo la profesora

Nos sentamos y sentí que alguien me tocó el hombro así que volteé.

-Soy James – dijo, y me sonrió, su sonrisa era hermosa
-Hola, yo… yo soy Alexis, pero dime Lexi, es que Alexis no me gusta – estaba algo nerviosa
-Si no quieres no tienes que mostrarme la escuela, puedo encontrar a alguien más…
-No, no es problema, claro que te la mostraré, si es que tú quieres, claro – ambos estábamos algo sonrojados
-Está bien…

<< Después de Biología, en el patio >>

Me senté con James, para hablarle de la escuela y eso, hablamos un rato y vi que Bryson se acercaba a nosotros.

-Discúlpame un momento – le dije a James
-Sigue, tranquila - sonrió

Me acerqué a Bryson y nos alejamos un poco de donde estaba James.

-Hay que hablar – dijo Bryson, sentí que su aliento apestaba a alcohol
-Apestas – dije, e intenté evadir el contacto visual
-No importa, dime lo que tengas que decirme – no soportaba su aliento
-Está bien – tosí un poco - ¿por qué mierda le dijiste a todos que lo hicimos?...

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¿Qué onda, terrícolas? Sí, sé que dije que iba a subir capítulos los sábados, pero el sábado salí y hoy no tuve clases así que aproveché para subir uno. By the way soy JJ ;) Bueno,  nada más, ojalá les guste y recomienden la nove a sus amigas, o amigos, qué sé yo... las quiero :)

JJ

PD: Nada, sólo quería escribir "PD" :D

viernes, 10 de febrero de 2012

Capítulo 3: "Esto es incómodo"


[Foto Referencial]

No dije ni escuché nada más, subí a mi habitación, a tratar de dormir un poco más, seguía inexplicablemente cansada.

El ruido de mi celular me despertó, era Bryson llamándome.

-Hola Bryson – dije, algo fría, por lo que me había dicho Max la noche anterior
-Hola dulzura, ¿qué haremos hoy? – me hablaba como si nada hubiera pasado
-¿Qué hora es? – pregunté, no sabía ni en qué año vivía
-Las 2 p.m. – ¿tanto había dormido?
-Oh, pues, ven a mi casa y así hablamos, ¿de acuerdo?
-Lo que tú digas, ¿voy ahora? – seguía actuando normal, me comenzaba a enojar
-Sí, sí, ven ahora – dije, aún más fría que antes
-Ok, adiós – igualó mi frialdad
-Adiós

Fin de la narración de Lexi.

Narra Bryson:

No sé por qué Lexi fue tan fría conmigo, digo, no creo que sepa que anoche salí con mis amigos, Max estaba muy borracho como para decírselo, además, Lexi estaba durmiendo cuando Max llegó a su casa, así que no hay posibilidad de que ella se haya enterado de lo de anoche. Seguro estaba medio dormida cuando hablamos, digo, uno siempre es un poco más gruñón cuando recién despertó, así pasa siempre.
Fui a su casa en mi camioneta, cuando llegué allá me abrió la puerta Max.

-No sabía que venías, bro – nos saludamos como siempre lo hacemos
-En realidad vine a ver a Lexi – le comenté
-Ahora me dejas por ella, ¿no? – se quejó
-No te quejes, que anoche salí contigo y los demás.
-Mejor no hables tan fuerte, recuerda que saliste “en secreto” – hizo comillas en el aire
-¿Por qué las comillas? – pregunté
-Mira, no te enojes, pero le comenté algo a Lexi – al oír eso me puse rojo como una manzana
-¡¿Que hiciste qué?! – grité, no pude contenerme
-Cállate, y sí, se lo dije, pero… tú sabes que estaba borracho, lo siento mucho.

No lo miré más y simplemente entré a la casa y me dirigí al cuarto de Lexi.

Fin de la narración de Bryson.

Narra Lexi:

Después de hablar con Bryson tomé una ducha rápida, sabía que no tardaría mucho en llegar así que tardé lo menos posible. Salí de la ducha y me puse esto:


Me quedé en mi habitación a esperar a que llegue Bryson. Luego de unos minutos sonó el timbre, pero Max abrió la puerta, así que no salí de mi cuarto, porque sabía que Bryson entraría y vendría. Tardó un poco, seguro habló con Max, después de todo, ellos eran amigos antes de que fuéramos novios. Novios… a veces pienso que sólo somos amigos, la forma en que hablamos, el hecho de que en realidad no actuamos como novios, casi no nos besamos, nada, me hace pensar que él no quiere que estemos juntos o algo así, no sé qué pasará, o sea, él me gusta, lo quiero mucho, ambos nos queremos, pero no sé si esto está yendo a donde yo quiero que vaya.

Bryson abrió la puerta de mi cuarto, entró y se sentó en la cama, a mi lado.

-Te extrañé – dijo, y me dio un beso en los labios
-También yo – a pesar de pensar lo que dije antes, estar con él me cambia, es increíble la forma en la que mi mente cambia cuando estamos juntos – quería hablar contigo sobre algo – dije, muy seria
-Lo sé, anoche salí y no te dije nada, pero es que mi madre llamó de “urgencia” y tuve que irme, iba a decírtelo esa misma noche, perdóname, por favor – por alguna razón mi enojo se desvaneció, él siempre encuentra la forma de arreglar todo y hacerme feliz, eso es lo que amo de él, que está siempre buscando la manera de que todo esté bien para mí –, ¿Me perdonas?

No dije nada, sólo sonreí. Lo abracé, él me devolvió el abrazo. Me tomó por la cintura y me alejó un poco de él, yo subí mis brazos a su nuca, nos miramos directo a los ojos por unos segundos y comenzó a acercarse a mí. Nuestros labios se tocaban, pero no era un beso, sólo estábamos realmente cerca, casi respirando el aliento del otro. Finalmente terminamos besándonos, era tan perfecto, parecía una película, era definitivamente el mejor beso de mi vida, es más, eso es poco. El beso fue muy largo, Bryson había movido una de sus manos a mi mejilla, sentí que me empujó un poco hacia atrás, yo estaba acostada en la cama y Bryson encima de mí, no tumbado en mí, pero encima. Tengo que admitir que me puse muy nerviosa, intentaba no parecerlo, intentaba dejarme llevar, pero no podía, o sea, tengo sólo 15 años, estábamos en mi casa, con mi hermano y mi madre dentro, y la verdad aunque fuera lo suficientemente madura, no se me ocurriría “hacerlo” ahí, ni en ese momento.

Bryson… Bryson sabía lo que quería y la verdad estaba muy decidido, yo buscaba una manera… delicada de que se dé cuenta que no era el momento ni el lugar apropiados para “eso”. La verdad yo puedo sonar como que sé todo sobre sexo y esas cosas, pero soy muy tímida, con mi cuerpo y todo eso, en realidad a veces me da un poco de vergüenza que me pregunten sobre mí, ya que yo sé que la mayoría de mis compañeros ya… bueno entienden, ya tienen experiencia, yo no, no está mal ni lo uno ni lo otro, sólo que es incómodo que todas mis amigas estén hablando de eso y yo no pueda dar una opinión verdadera.

-Bry… – susurré – Bryson – dije un poco más fuerte

Tal parece que Bryson captó mi intención bastante rápido,  prácticamente se levantó de un salto.

-Oh Dios, yo... yo ¿lo siento? Perdóname, por favor, no sé ni qué decir… debería irme, eso haré – sonaba muy preocupado, cada palabra que dijo era 100% verdadera
-No, yo… sólo… está bien… no te vayas, quédate – todo lo que decía era tan torpe, tierra trágame
-Pero no, es que – ambos estábamos igual de idiotas –, sólo quería…
-Está bien, es en serio… solamente no es ni el lugar ni el momento indicado – traté de sonar calmada
-Lo sé, pero…
-Ya, tranquilo – lo interrumpí, realmente no quería que siguiera hablando del tema

Pasaron varios minutos de incómodo silencio, ninguno sabía qué decir, ni adónde mirar, nuestras miradas se cruzaron varias veces, pero por muy poco tiempo, menos de un segundo.

-Dime, – el sonido de su voz interrumpió mis pensamientos – ¿qué quieres hacer hoy?
-Pensé que iríamos al cine – ¿se habría olvidado?
-Ah, cierto… pero aún es temprano para el cine… ¿no quieres salir a almorzar? – él comenzaba a sonar más tranquilo
-Bueno… sí, suena bien – yo aún no lograba calmarme del todo
-Perfecto, tengo un lugar en mente y sé que te va a encantar – me sonrió

Nos levantamos y fuimos hacia las escaleras, mamá había salido de casa y Max estaba en su habitación. Salimos de la casa, entramos a su auto, yo en el asiento del copiloto y él obviamente conducía.

El viaje fue algo largo, un poco más de 30 minutos, nos la pasamos hablando de nuestras idioteces y reímos todo el camino, los dos ya nos habíamos olvidado de lo que había pasado hace menos de una hora. El restaurante al que me llevó era hermoso, era algo así:



Era un restaurante donde se comía sólo carne, Bryson sabe que soy amante del jamón, también de la carne, fue lindo que me llevara ahí.

-¡Carne! – dije, y abracé a Bryson
-Te dije que te gustaría – me miró y me dio un beso
-Siempre sabes lo que me gusta y lo que quiero, me encanta que seas así.

Entramos y nos sentamos en una mesa para dos personas (obvio, ¿no?). Eran como las 3:30 p.m. La mesera trajo el menú y pedimos un platón de piezas de carne para los dos. Tardamos un montón en comer, y eso que ni siquiera nos terminamos todo lo que pedimos. Pedimos la cuenta, Bryson no me dejó pagar ni un centavo, pagó y nos fuimos.

-Debiste dejarme pagar al menos por las gaseosas – le dije un poco molesta
-Los caballeros no hacen eso – contestó, y esbozó una sonrisa

Sólo sonreí. Estos son los momentos que me hacen recordar por qué estoy con Bryson, la manera en que me hace sonreír todo el tiempo, con detalles pequeños, pero importantes.
Eran alrededor de las 5 p.m. El cine era a las 6:40 así que teníamos bastante tiempo para hacer nada. No fuimos directo al cine, primero fuimos a mi casa.
Llegamos a mi casa y no había nadie, de seguro Max había salido con Molly, y mi mamá, bueno, mi mamá no está mucho en casa, creo que últimamente sólo hablamos por teléfono, y un rato corto en las noches. Entramos y nos sentamos en la sala a ver la televisión. Vimos Jersey Shore un rato y cuando terminó buscamos algo más que ver, pero no había nada interesante, así que nos pusimos a charlar.

-Quería decirte algo… – dijo Bryson
-Dime
-Sobre lo de esta mañana – otra vez eso… me ponía incómoda hablar de eso
-Ya te dije que está bien – lo interrumpí
-De hecho no era eso lo que quería decirte, pero ahora que lo pienso, mejor vámonos al cine
Lo miré con cara de o.ô (si por alguna razón no le entienden, es como WTF pero más suave). Salimos de la casa y subimos a su auto, en el camino de mi casa al cine no hubo conversación alguna, sólo el mismo incómodo silencio de la mañana, uno de los silencios más incómodos de mi vida, o por lo menos desde que tengo uso de razón.

Después de llegar fuimos rápido a comprar las entradas, se nos había hecho un poco tarde.

-Mejor tú ve comprando las palomitas y gaseosas, mientras yo compro las entradas – me dijo Bryson
-Ok
-¡Espera! Toma dinero, no vas a gastar nada hoy – dijo sonriente

Pude haber dicho algo, decirle “No, yo tengo” o algo así, pero es que me encanta que sea tan cuidadoso con todo, que esté pendiente, es increíble. Tomé el dinero y fui corriendo a donde venden los snacks. Tardé unos 10 minutos en llegar al frente de la fila, miré el reloj y faltaban 13 minutos para que comience la película, el tiempo nos daba justo. Compré unas palomitas grandes y dos Coca-Cola grande, Bryson todavía no regresaba así que lo llamé por teléfono.

-Lex, sigo en la fila, pero falta sólo una persona y voy yo, si quieres espera allá o ven, es lo mismo – dijo, sonaba algo apurado
-Ok, voy para allá – contesté

Colgué el teléfono y me di cuenta de que no podría llevar las palomitas y las gaseosas yo sola, así que tomé una bandeja, puse todo ahí y volví a donde se compran las entradas. Bryson ya tenía las entradas así que subimos a la sala de cine. No estaba muy lleno, la película se había estrenado hace ya bastante, me gusta más ir cuando ya van a sacarla porque no hay tanta gente, odio las multitudes. Nos sentamos en la última fila, ahí se escucha y se ve mejor, no me gusta sentarme en otro lado.

La película es hermosa, me encantó, la amo. Está ambientada en los años 60. Trata de una joven aspirante a ser escritora que decide escribir un libro sobre el punto de vista de las criadas afro-americanas de las familias blancas para las que trabajan, y las dificultades que viven a diario. Lo que más me gusta es que tiene partes que son graciosas y otras muy tristes, hasta lloré un par de veces…

<< Al salir de la película >>

-¿Estás llorando? – preguntó Bryson
-¿Por qué no lloras también? ¡Es triste! – estaba sentimental, no lo traté mal, pero no fui tan dulce que digamos
-Jaja, tranquila, es lindo que seas tan sensible – secó una de mis lágrimas
-Eres increíble – le di un beso


Nos fuimos del cine y Bryson me llevó a mi casa, cuando estábamos ahí, lo invité a pasar un rato, dijo que sí y entramos. Estuvimos un rato hablando y luego él me dio un beso, la cosa comenzó a ponerse igual que en la mañana y aarghh no quiero que esto pase, no, no quiero… tal vez, sólo tal vez más adelante, pero no, ahora no. Hice lo mismo que en la mañana, susurré su nombre en su oído y él se apartó.

-¿Y ahora qué? – dijo él, un poco molesto
-¿Cómo que ahora qué? ¿Estás loco? Número 1: Aún no cumplo ni mis dieciséis años; número 2: estamos en mi casa con mi madre y mi hermano allá arriba – señalé las escaleras – y finalmente número 3: ni siquiera me place hacer esto en este momento.
-Algún lado malo tenía que haber – susurró, pero lo escuché
-¿Se puede saber de qué? – dije, enfadada
-¿Qué? ¿De qué? ¿Qué? – intentó sonar desconcertado, pero a mí no me iba a engañar
-Te pregunté de qué es el “lado malo” del que hablaste – hice comillas en el aire
-Pues de nuestra relación – dijo, sonó como que hubiera lanzado una roca al piso, se desquitó
-Y dime, ¿cuál es ese lado? – contesté, igual de furiosa
-Ya… no importa… sólo…
-Dímelo – lo interrumpí
-No, no quiero…
-¡Dímelo! – volví a interrumpirlo
-¡Ok! Si tanto quieres que te lo diga, es que odio que seas tan aniñada, que creas que no estás lista para nada, que siempre…

Max y mi mamá salieron de sus cuartos y bajaron corriendo, seguramente escucharon los gritos.

-¿Qué está pasando aquí? – dijo mi madre, con el tono de voz un poco elevado
-Mamá, yo… nada, solamente… – no sabía qué decir
-Será mejor que te vayas – le dijo Max a Bryson
-*Y que no vuelvas* - pensé

Bryson se dio la vuelta y se fue. Yo hice lo mismo, pero fui a mi habitación. Me lancé a la cama y encendí mi laptop. No había nadie conectado, así que cerré mi laptop. Me extraña que no lloré, no derramé ninguna lágrima… la verdad no estaba triste, estaba furiosa, ¿a él qué le pasa? Dice que “soy aniñada”, que se vaya a la mierda, así he sido siempre, los cinco meses que hemos estado juntos, y nunca le molestó. Además ¿qué tendría de malo ser “aniñada”? Ni siquiera es la palabra indicada, soy tímida, que es diferente, tímida para cosas como esta… ¿Estará mal? O sea, tal vez a mi edad las chicas se follan a sus novios y yo ni idea, bueno sí, sé que lo hacen, pero es que no soy así, simplemente no, no aún, obvio que algún día voy a hacerlo, pero ahora no, tal vez después de cumplir 16, falta poco, así que mejor se aguanta, si es que para mis 16 seguimos juntos, espero que sí… no quiero estar forever alone en mi cumpleaños, sería horrible, pero si la cosa sigue así con Bryson no pienso seguir en esta relación. A veces pienso que Bryson ya no me quiere como antes, antes éramos más unidos, todo el día estábamos juntos, ahora ya no andamos juntos en la escuela y no salimos a ningún lado… pero a veces pienso que podríamos estar juntos toda una vida, él es dulce y sabe escucharme, lo amo, ¿o no? No sé si decir que lo amo sea demasiado, creo que sólo debería decir que lo quiero mucho, dicen que “amor” es una palabra muy fuerte, y ahora lo entiendo. Quisiera saber si él aún me quiere, porque no sé si soy tan importante en su vida como él lo es en la mía.


<< Minutos después >>

Abrí los ojos, me había dormido. Miré el reloj y decía que eran las 9:54 p.m. No me gusta dormir a ratos porque luego en la noche no puedo dormir, y sobre que mañana tengo examen de algo, no sé de qué pero sé que hay un examen, es como la ley de los lunes.

Bajé a la cocina a buscar un vaso de agua, o leche, algo para comer, para poder dormir de nuevo. Busqué en la heladera y vi que había pastel, pastel sin nada de cobertura ni esas cosas, me fascina ese tipo de pastel. Tomé un vaso de la alacena y la leche del refri y me serví un poco en el vaso. Comí el pastel como cavernícola, me había entrado hambre de repente. Tomé toda la leche de un solo sorbo y puse el vaso y el plato en el fregadero. Subí de nuevo a mi habitación y me acosté en la cama, no tenía ganas de dormir así que estuve acostada un rato y después encendí mi laptop. Sin darme cuenta ya era casi media noche, no me importó demasiado, tampoco tenía sueño, así que seguí en mis cosas.

Después de un rato comenzó a sonar mi celular, al principio casi morí de un infarto, estaba en mi velador y sonó súper fuerte. Me abalancé sobre el celular para que dejara de sonar, vi quién era: Bryson. No tenía muchas ganas de contestarle así que silencié el celular y no contesté. Después de un par de horas sonó de nuevo y decidí contestar.

-¿Qué quieres? – dije, sumamente seca
-Mira, no estoy para discursos así que escúchame – estaba tan borracho que creo que olí el alcohol yo misma
-¡A mí no vas a hablarme así, Bryson Campbell, vas a respetarme! – dije enojada
-Tú cállate y escúchame – seguía con su insolencia, me estaba sacando de mis casillas
-¿Qué mierda quieres? – fui fría y tosca                                            
-Quiero que seas como yo quiero que seas – sonaba mareado
-¿Qué carajos? Explícate bien, idiota – definitivamente estaba enojándome
-No quiero que vuelva a pasar lo de hoy – Ah, ¿en serio?
-¿Piensas que con decir eso voy a cambiar mi forma de ser? – Pero ¿qué se cree?
-Vas a hacerlo, porque yo lo digo y punto – su voz sonaba rara
-Pues puedes ir tragándote tus palabras, porque yo soy así y deberías respetarme tal cual soy – estaba enojándome más
-Tú sabes que yo te amo, pero tienes que dejarte llevar si quieres seguir conmigo – ¿amenaza?
-Mira, estúpido, obviamente no estás para nada sobrio en este momento, así que si quieres hablar conmigo vas a esperar a que se te pase tu inmunda borrachera y vas a venir a mi casa y sentarte en mi sofá, y vas a disculparte por toda esta mierda que me estás diciendo, a ver si te perdono – dije furiosa
-Bueno, piénsalo y hablamos - ¿wtf? ¿Qué mierda? “Es el alcohol” diría la gente, y de hecho sí lo es, pero, en serio, ¿WTF?

Mi madre entró a mi cuarto muy sigilosamente.

-Lexi, no creo que así es como se hablan los novios hoy en día…

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¡Hola! Tardamos un poco en subir el cap, pero es que recién comenzamos el colegio y yo (JJ) ahora llevo química y esas cosas... y la verdad he estado muy ocupada. El capítulo está dedicado a Mony, que es la primera y -hasta ahora- la única lectora que tenemos. Te queremos mucho, y nos gustaría que recomendaras la nove a las personas que crees que les gustaría :)


JJ&Nats