martes, 21 de febrero de 2012

Capítulo 4: "¿Más rumores?"




-Mira, estúpido, obviamente no estás para nada sobrio en este momento, así que si quieres hablar conmigo vas a esperar a que se te pase tu inmunda borrachera y vas a venir a mi casa y sentarte en mi sofá, y vas a disculparte por toda esta mierda que me estás diciendo, a ver si te perdono – dije furiosa
-Bueno, piénsalo y hablamos - ¿wtf? ¿Qué mierda? “Es el alcohol” diría la gente, y de hecho sí lo es, pero, en serio, ¿WTF?

Mi madre entró a mi cuarto muy sigilosamente.

-Lexi, no creo que así es como se hablan los novios hoy en día… ¿qué pasa entre tú y Bryson? – preguntó mi madre, preocupada
-Nada, es que… la verdad no sé si pueda decirlo, aún estoy muy enojada y necesito procesar esta información – realmente no quería decirle lo que pasaba, porque, o sea, si se enteraba de lo que Bryson había “intentado” yo creo que ella, personalmente, habría ido a castrarlo; mi madre es un poco rara, por parte es permisiva y relajada, pero con cosas así es muy sobreprotectora, es complicado.
-Bueno, hija, tú sabes que estoy para ti aquí, no todo el tiempo, pero cuando necesites algo yo cruzo mar y tierra para atenderte – el amor de una madre…
-Gracias má, sé que sí…

Me dio un beso en la frente y salió de la habitación igual de silenciosamente como había entrado.

Me recosté de nuevo en mi cama, para intentar dormir, aunque sea un par de horas, no faltaba mucho para tener que “despertar” e ir a la escuela. Di varias vueltas en la cama, nada. Decidí que no iba a seguir revolcándome e iba a hacer algo productivo. Productivo… ¿qué podía hacer casi a las 4 a.m.? ¿Ver televisión? Mucho ruido… ¿Usar mi laptop? Después tendré que guardarla y no tengo ganas… ¿Comer? No quiero engordar… ¿Por qué tengo que ser adolescente? Nada me parece bien, me estresa. Tal vez deba intentar dormir, pero ¿qué hora es? Las 4:06 a.m. En un par de horas debo levantarme, podría tomar una ducha, ¡Ya sé! Voy a escoger ropa para mañana en la escuela. ¿Atrevida? ¿Dulce? Atrevida. Después de lo que pasó con Bryson, a mí  me vendría bien un poco de… atención masculina, y a él un poco de celos no le van a hacer mal.

Me levanté y fui hacia mi guardarropa. Lo abrí y comencé a buscar, estuve revolviendo mi ropa un buen rato, hasta que encontré lo que iba a ponerme. Me di cuenta de que estaba todo desordenado y me puse a guardar mi ropa. Puse el atuendo que había escogido sobre mi cama y lo observé, era tan increíblemente sexy, pero no me haría ver como puta, esa no era la idea, jamás. La idea era mostrar lo suficiente para que me miren, pero no tanto como para que me manden a la oficina del director.

Tenía algo más de una hora hasta que suene mi despertador, así que decidí bajar a la cocina y hacer el desayuno para todos, soy inútil en la cocina, pero algo es algo, mamá lo hace mejor, pero tal vez un poco de tiempo ahorrado le vendría bien. Saqué huevos y leche de la heladera; harina, polvo de hornear y otras cosas de las gavetas. Puse todo en un bol y lo mezclé, era mezcla para panqueques. Saqué una sartén y un poco de mantequilla para freír los panqueques, los freí y saqué la miel de maple y la jalea para ponerles encima. Busqué la botella de jugo de naranja en la heladera, saqué vasos, cubiertos, posavasos y todo lo necesario para poner la mesa, la puse y volví a mi habitación.

El despertador estaba por sonar, eran las 5:58 a.m., así que desactivé la alarma para que no sonara, pues no iba a necesitarlo. Busqué mis toallas y me dirigí a mi baño para tomar una ducha. Tenía más tiempo de lo común así que tomé una ducha más larga de lo común, una ducha larga y caliente, para pensar, pensar qué iba a decirle a Bryson, pensar si iba a querer perdonarlo por lo que había hecho, pensar si lo que había hecho era tan malo, después de todo, tengo que analizar bien las cosas antes de hacer cualquier huevada, o sea, prefiero tener mi punto de vista bien definido para saber si lo de Bryson y yo debería seguir, o debía terminar antes de que se vuelva peor.

Salí de la ducha, me envolví en una toalla y puse otra en mi cabeza. Me vestí. Mi atuendo era tan simplemente perfecto, no sé, puede ser que no sea la cosa más bella del mundo, pero quedaba perfectamente para la ocasión, y la ocasión era darle celos a Bryson. Esta era mi ropa:




Después de vestirme bajé a la cocina a desayunar. Sólo estaba mi mamá, seguro Max seguía durmiendo, no sé cómo hace para llegar temprano a la escuela todos los días si se levanta incluso después de las 6:30.

-Buenos días – dijo mi mamá – ¿qué onda con la ropa?
-Buen día, no sé… quise sentirme linda hoy – dije, evadiendo la verdadera razón por la cual me había vestido así.
-Pero si tú siempre estás linda
-Lo sé, pero hoy me dieron ganas de estar… especial – en parte era cierto
-Pues me parece bien, estás bien vestida, lo que no me gustaría es que te vistieras como regalada, como una puta – dijo muy seria
-Y sabes que jamás lo haría – totalmente verdad, yo nunca me vestiría como puta
-¿Tú preparaste el desayuno? – mi mamá, siempre tan buena cambiando de tema…
-Sí, no dormí en toda la noche… creo que estaba hiperactiva – ojalá no recuerde lo que pasó
-Oh… y, ¿quieres decirme qué pasó? Digo, si estás lista, no es tu obligación decírmelo ahora – me gusta que mi mamá sea tan comprensiva
-Creo que podría decírtelo, me vendría bien un punto de vista diferente, para saber qué demonios hacer con Bryson…

Le conté a mi mamá lo que había pasado, pensé que iba a llorar, pero no derramé ni media lágrima, al parecer Bryson no es suficientemente importante como para que de mis ojos broten lágrimas por él. Sí me puse nerviosa, MUY nerviosa, lo que había pasado no era nada insignificante. Mi madre piensa igual que yo, le alegró saber que yo no quería meterme en esas cosas, después de todo aún soy muy pequeña para andar en eso, y ni siquiera tengo ganas.

-Pues… creo que hiciste lo correcto, estoy bastante orgullosa de saber que tú aún… bueno, eso… ya que fuiste resultado de un embarazo accidental, no es que fue no deseado, la verdad no me entristeció saber que estaba embarazada, simplemente no me lo esperaba y pues… bueno, mejor no me desvío – sus ojos estaban algo rojos, y llorosos –, a lo que me refiero es a que lo que hiciste estuvo bien, pero la verdad no sé qué decirte, no creo ser la persona indicada para decirte lo que debes hacer con tu relación con Bryson, la única que decide eso eres tú…
-Pero al menos tu opinión, es que necesito otro punto de vista, no quiero hacer las cosas mal – la pura verdad
-Te daré la solución, decídelo con una moneda – ¿wtf?
-¿Una moneda? Pero no puedo tomarme esto a la ligera, simplemente…
-Antes de que sigas hablando te lo explicaré; no importa como caiga la moneda, lo que importa es que cuando esa moneda esté girando en el aire, te vas a dar cuenta de qué es lo que quieres, porque vas a querer que caiga cierto lado, entonces, ¡problema resuelto! – es lo más sabio que he escuchado en toda mi vida, creo…
-Entiendo, ¡entiendo! ¡Es tan increíblemente tonto y sencillo! Lo haré ahora, o mejor cuando llegue a la escuela, quiero desayunar – hasta ahora no había comido nada

Mamá y yo nos sentamos a desayunar, al cabo de unos diez minutos bajó Max, con el pelo todo revuelto y con la cara toda marcada por las arrugas de su almohada.

-Alguien no quería despertar, ¿no? – dijo mi madre, yo reí
-Buen día – dijo Max con voz dormilona – no, no quería despertar, el maldito reloj no dejaba de molestar y al final desperté.
-Siéntate, Alexis hizo un desayuno especial – quisiera decir que no me sonrojé, pero lo hice
-¡Milagro! ¡Lexi cocinó algo y no era agua!
-Muy gracioso, pero sí, la verdad casi nunca hago nada y hoy me dieron ganas así que lo hice, y si vas a decir algo sobre mi ropa no lo digas, me vestí así porque quise – sabía que diría algo, tarde o temprano
-Estaba a punto de preguntarte por tu ropa
-Pues ya no lo harás, ¿no? – pregunté, con cara de inocencia
-Lo que tú digas…

Se sentó y se sirvió panqueques y jugo, como para cuatro personas, Max come MUCHO. Estuvimos como diez minutos más, se había hecho un poco tarde, mamá se fue prácticamente corriendo al trabajo, Max y yo nos subimos a nuestra camioneta para ir a la escuela.

-Anoche oí gritos – tenía que pasar, no quería, pero era obvio –, ¿viste alguna película de terror?
-Sí, de hecho sí – Max nunca es tan ingenuo…
-Sé que no, dime qué pasó – dicho y hecho
-Nada, es que… no, nada importante, solo Bryson – no quería contarle lo que pasó en verdad, Max era capaz de deformarle la cara a Bryson si se enteraba lo que había pasado
-¿Qué hizo ese idiota? – dijo enojado
-Nada, sólo llamó para molestar, estaba ebrio y…

Antes de que pudiera decir algo más Max frenó en seco, casi se me sale el corazón por la garganta.

-Si ese estúpido te dijo algo que no te gustó dímelo ahora e iré directamente a deformarle la cara de un solo golpe – hasta a mí me dio miedo escuchar a mi hermano pronunciando esas palabras
-No, no seas tan drástico, no me dijo nada malo, yo misma puedo arreglar lo que pasó – me puse muy nerviosa
-Está bien, pero prométeme que me dirás si es que algo de lo que él haga o diga te molesta
-Y tú promete que no harás nada al respecto, y sigue conduciendo o llegaremos tarde y tengo examen – la verdad no sabía si en serio tenía uno, pero era muy probable
-De acuerdo… es que eres mi hermanita y no quiero que nada te pase…
-Gracias, pero la violencia nunca soluciona las cosas – le reflexioné
-Lo sé…

Max siguió conduciendo. La verdad en serio me asusté un poco con la frenada y todo eso, creo que nunca había visto a mi hermano tan enojado por nada, y ha tenido sus momentos, momentos feos, cuando no nos llevábamos bien y nos insultábamos todo el día, cuando la cosa se ponía fea en serio y se enojaba tanto que yo terminaba llorando en los hombros de mi mamá… pero jamás lo había visto así, qué pasaría si yo le dijera lo que pasó, lo meterían a la cárcel por romperle la nariz y sacarle todos los dientes a Bryson de un solo golpe, sé que exagero, pero yo conozco a Max, y sé cómo reaccionaría.

Llegamos a la escuela y fui a mi casillero, como siempre, Jill, Sam y Mary estaban ahí, en un círculo, o mejor dicho triángulo, hablando seguramente de pestañas postizas y de lo bueno que es tener las uñas fuertes, las mías son bastante débiles… Abrí mi casillero y saqué mi libro y mi cuaderno de biología, eso me tocaba a primera hora, es una de las materias que más odio, la profesora me hace dormir cada maldita clase y pues, en los exámenes estoy totalmente perdida, me estreso.

-¡Alexis Victoria Thompson! – dijeron mis amigas, las tres a la vez
-¿Qué les pasa? – dije – ¡casi me matan de un infarto!
-Dinos, ¡dinos qué pasó con Bryson! – dijo Sam, en un tono de voz bastante chillón y molesto
-Pues no pasó nada, ¿de dónde sacaron que pasó algo?
-Vamos, todo el mundo lo sabe, ¿dónde lo hicieron? – dijo Mary
-¿Quién les dijo eso? – comencé a preocuparme
-Pero si todo el mundo está comentándolo, es la noticia más grande de toda la secundaria – el tono de voz de Sam comenzaba a irritarme
-Contéstenme de una vez, ¿quién carajos les dijo eso? – estaba bastante enfadada
-Nadie, lo escuchamos por ahí – dijo Jill

¿Por ahí? Demonios, seguro el idiota de Bryson le dijo a todo mundo cosas que no son verdad, para hacerse el cool o no sé por qué, pero quería arreglar esto y quería hacerlo en ese momento.

-¿Por ahí? ¿Cómo que “por ahí”? – pregunté
-Por ahí, o sea, nadie nos lo dijo directamente, la gente lo comentaba y nosotras escuchábamos – contestó Jill
-¿Qué escucharon exactamente? – tenía que averiguar bien qué había pasado con estas locas
-Yo escuché a Brittany Jones decir que Bryson y tú lo hicieron en su camioneta – dijo Sam
-Ajá, yo escuché eso mismo de la boca del mismísimo Joe McPhinley – dijo Mary
-A ver, ya paren, ¿dicen que toda la maldita escuela está diciendo que Bryson y yo lo hicimos?
-Sí – dijeron las tres en coro
-Dios mío… ¿no tienen idea de quién empezó el rumor? – ¿qué demonios estaba pasando?
-No, ni idea, pero ¡dilo de una vez! Dinos qué pasó, por favor, no aguanto el suspenso – dijo Mary
-Pues no pasó nada, lo que todos están diciendo es mentira – dije un poco ofendida
-No te preocupes, cariño, puedes decírnoslo, si tienes vergüenza de decirlo sólo porque fue tu primera vez, te entendemos, pero tarde o temprano vas a tener que admitirlo – dijo Jill
-¿En serio piensan que es verdad? – la verdad no me extrañaba que fueran tan idiotas
-Pero por supuesto, es verdad, ¿no? – no podía soportar la voz de Sam, no sé qué le pasaba – si quieres podemos darte algunos consejos para la próxima vez, porque de seguro estuviste terrible, o sea, se nota que ni siquiera has practicado tú sola, sería imposible que fueras buena – W-T-F
-¿Pero qué cosas dices? ¿Saben qué? Dejen de joderme, si fueran mis amigas de verdad me creerían, o al menos no dirían cosas tan increíblemente asquerosas – estaba totalmente asqueada
-Ay, cariño, ya tranquilízate, deberías afrontar las cosas, no escapar de la realidad…
-¡Deja de sermonearme! ¿No creen que como han sido mis amigas toda mi vida les diría si algo pasara? ¿Creen que me quedaría callada? Pues están equivocadas, yo se los diría al instante, porque son mis mejores amigas, o al menos eso pensé…
-Tiene razón – dijo Jill, casi susurrando –, la verdad yo creo que ella nos lo diría, después de todo, todas nosotras lo contamos…
-¡Gracias! – me alivió saber que al menos una de ellas entró en razón
-Bueno, pues… la verdad sí, tienes razón – dijo Mary
-Es cierto, perdónanos por ser tan escandalosas y juzgarte – Sam también entendió

Así son nuestras “peleas”, casi siempre Jill es la primera en darse cuenta de lo que está pasando y de lo que es verdad, y Sam y Mary sólo le siguen la corriente porque no tienen nadie más a quién seguir. Ya estaba resuelto nuestro conflicto, ahora sólo necesitaba averiguar quién demonios había empezado semejante rumor, para ir y partirle la cara de un derechazo yo misma, en persona, pero eso debía esperar, ya que tocó la campana y debíamos ir a clases.

-Por cierto, adoro el atuendo que escogiste para hoy – me dijo Jill
-Gracias, ¿crees que atrae mucha atención? – pregunté
-Por supuesto, ¿no te diste cuenta? Prácticamente todos los chicos que pasaron cerca de ti se quedaron mirando unos segundos, estás realmente hermosa
-Perfecto – susurré
Entramos a clases y nos sentamos en nuestros lugares, como siempre, atrás, para poder escuchar música o usar nuestros celulares en paz, sin que la profesora se dé cuenta. Vi que no había traído mis audífonos, así que le pedí los suyos a un chico que estaba a mi lado, que no estaba nada mal, de hecho era muy lindo, creo que nunca lo había visto en la clase.

-Alumnos, tengo en claro que en su clase hay un nuevo integrante, ¿Davis? ¿Quién es?

El chico de los audífonos se puso de pie.

-Soy yo, Davis es mi apellido, me llamo James – su voz era tan cálida
-Perfecto, ¿quién está a su lado? Póngase de pie
-¿Yo? – pregunté
-Sí, usted

Me puse de pie.

-Usted estará a cargo de mostrarle la escuela al alumno nuevo, ¿está bien?
-Sí – dijimos los dos al unísono
-Perfecto, siéntense – dijo la profesora

Nos sentamos y sentí que alguien me tocó el hombro así que volteé.

-Soy James – dijo, y me sonrió, su sonrisa era hermosa
-Hola, yo… yo soy Alexis, pero dime Lexi, es que Alexis no me gusta – estaba algo nerviosa
-Si no quieres no tienes que mostrarme la escuela, puedo encontrar a alguien más…
-No, no es problema, claro que te la mostraré, si es que tú quieres, claro – ambos estábamos algo sonrojados
-Está bien…

<< Después de Biología, en el patio >>

Me senté con James, para hablarle de la escuela y eso, hablamos un rato y vi que Bryson se acercaba a nosotros.

-Discúlpame un momento – le dije a James
-Sigue, tranquila - sonrió

Me acerqué a Bryson y nos alejamos un poco de donde estaba James.

-Hay que hablar – dijo Bryson, sentí que su aliento apestaba a alcohol
-Apestas – dije, e intenté evadir el contacto visual
-No importa, dime lo que tengas que decirme – no soportaba su aliento
-Está bien – tosí un poco - ¿por qué mierda le dijiste a todos que lo hicimos?...

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

¿Qué onda, terrícolas? Sí, sé que dije que iba a subir capítulos los sábados, pero el sábado salí y hoy no tuve clases así que aproveché para subir uno. By the way soy JJ ;) Bueno,  nada más, ojalá les guste y recomienden la nove a sus amigas, o amigos, qué sé yo... las quiero :)

JJ

PD: Nada, sólo quería escribir "PD" :D

viernes, 10 de febrero de 2012

Capítulo 3: "Esto es incómodo"


[Foto Referencial]

No dije ni escuché nada más, subí a mi habitación, a tratar de dormir un poco más, seguía inexplicablemente cansada.

El ruido de mi celular me despertó, era Bryson llamándome.

-Hola Bryson – dije, algo fría, por lo que me había dicho Max la noche anterior
-Hola dulzura, ¿qué haremos hoy? – me hablaba como si nada hubiera pasado
-¿Qué hora es? – pregunté, no sabía ni en qué año vivía
-Las 2 p.m. – ¿tanto había dormido?
-Oh, pues, ven a mi casa y así hablamos, ¿de acuerdo?
-Lo que tú digas, ¿voy ahora? – seguía actuando normal, me comenzaba a enojar
-Sí, sí, ven ahora – dije, aún más fría que antes
-Ok, adiós – igualó mi frialdad
-Adiós

Fin de la narración de Lexi.

Narra Bryson:

No sé por qué Lexi fue tan fría conmigo, digo, no creo que sepa que anoche salí con mis amigos, Max estaba muy borracho como para decírselo, además, Lexi estaba durmiendo cuando Max llegó a su casa, así que no hay posibilidad de que ella se haya enterado de lo de anoche. Seguro estaba medio dormida cuando hablamos, digo, uno siempre es un poco más gruñón cuando recién despertó, así pasa siempre.
Fui a su casa en mi camioneta, cuando llegué allá me abrió la puerta Max.

-No sabía que venías, bro – nos saludamos como siempre lo hacemos
-En realidad vine a ver a Lexi – le comenté
-Ahora me dejas por ella, ¿no? – se quejó
-No te quejes, que anoche salí contigo y los demás.
-Mejor no hables tan fuerte, recuerda que saliste “en secreto” – hizo comillas en el aire
-¿Por qué las comillas? – pregunté
-Mira, no te enojes, pero le comenté algo a Lexi – al oír eso me puse rojo como una manzana
-¡¿Que hiciste qué?! – grité, no pude contenerme
-Cállate, y sí, se lo dije, pero… tú sabes que estaba borracho, lo siento mucho.

No lo miré más y simplemente entré a la casa y me dirigí al cuarto de Lexi.

Fin de la narración de Bryson.

Narra Lexi:

Después de hablar con Bryson tomé una ducha rápida, sabía que no tardaría mucho en llegar así que tardé lo menos posible. Salí de la ducha y me puse esto:


Me quedé en mi habitación a esperar a que llegue Bryson. Luego de unos minutos sonó el timbre, pero Max abrió la puerta, así que no salí de mi cuarto, porque sabía que Bryson entraría y vendría. Tardó un poco, seguro habló con Max, después de todo, ellos eran amigos antes de que fuéramos novios. Novios… a veces pienso que sólo somos amigos, la forma en que hablamos, el hecho de que en realidad no actuamos como novios, casi no nos besamos, nada, me hace pensar que él no quiere que estemos juntos o algo así, no sé qué pasará, o sea, él me gusta, lo quiero mucho, ambos nos queremos, pero no sé si esto está yendo a donde yo quiero que vaya.

Bryson abrió la puerta de mi cuarto, entró y se sentó en la cama, a mi lado.

-Te extrañé – dijo, y me dio un beso en los labios
-También yo – a pesar de pensar lo que dije antes, estar con él me cambia, es increíble la forma en la que mi mente cambia cuando estamos juntos – quería hablar contigo sobre algo – dije, muy seria
-Lo sé, anoche salí y no te dije nada, pero es que mi madre llamó de “urgencia” y tuve que irme, iba a decírtelo esa misma noche, perdóname, por favor – por alguna razón mi enojo se desvaneció, él siempre encuentra la forma de arreglar todo y hacerme feliz, eso es lo que amo de él, que está siempre buscando la manera de que todo esté bien para mí –, ¿Me perdonas?

No dije nada, sólo sonreí. Lo abracé, él me devolvió el abrazo. Me tomó por la cintura y me alejó un poco de él, yo subí mis brazos a su nuca, nos miramos directo a los ojos por unos segundos y comenzó a acercarse a mí. Nuestros labios se tocaban, pero no era un beso, sólo estábamos realmente cerca, casi respirando el aliento del otro. Finalmente terminamos besándonos, era tan perfecto, parecía una película, era definitivamente el mejor beso de mi vida, es más, eso es poco. El beso fue muy largo, Bryson había movido una de sus manos a mi mejilla, sentí que me empujó un poco hacia atrás, yo estaba acostada en la cama y Bryson encima de mí, no tumbado en mí, pero encima. Tengo que admitir que me puse muy nerviosa, intentaba no parecerlo, intentaba dejarme llevar, pero no podía, o sea, tengo sólo 15 años, estábamos en mi casa, con mi hermano y mi madre dentro, y la verdad aunque fuera lo suficientemente madura, no se me ocurriría “hacerlo” ahí, ni en ese momento.

Bryson… Bryson sabía lo que quería y la verdad estaba muy decidido, yo buscaba una manera… delicada de que se dé cuenta que no era el momento ni el lugar apropiados para “eso”. La verdad yo puedo sonar como que sé todo sobre sexo y esas cosas, pero soy muy tímida, con mi cuerpo y todo eso, en realidad a veces me da un poco de vergüenza que me pregunten sobre mí, ya que yo sé que la mayoría de mis compañeros ya… bueno entienden, ya tienen experiencia, yo no, no está mal ni lo uno ni lo otro, sólo que es incómodo que todas mis amigas estén hablando de eso y yo no pueda dar una opinión verdadera.

-Bry… – susurré – Bryson – dije un poco más fuerte

Tal parece que Bryson captó mi intención bastante rápido,  prácticamente se levantó de un salto.

-Oh Dios, yo... yo ¿lo siento? Perdóname, por favor, no sé ni qué decir… debería irme, eso haré – sonaba muy preocupado, cada palabra que dijo era 100% verdadera
-No, yo… sólo… está bien… no te vayas, quédate – todo lo que decía era tan torpe, tierra trágame
-Pero no, es que – ambos estábamos igual de idiotas –, sólo quería…
-Está bien, es en serio… solamente no es ni el lugar ni el momento indicado – traté de sonar calmada
-Lo sé, pero…
-Ya, tranquilo – lo interrumpí, realmente no quería que siguiera hablando del tema

Pasaron varios minutos de incómodo silencio, ninguno sabía qué decir, ni adónde mirar, nuestras miradas se cruzaron varias veces, pero por muy poco tiempo, menos de un segundo.

-Dime, – el sonido de su voz interrumpió mis pensamientos – ¿qué quieres hacer hoy?
-Pensé que iríamos al cine – ¿se habría olvidado?
-Ah, cierto… pero aún es temprano para el cine… ¿no quieres salir a almorzar? – él comenzaba a sonar más tranquilo
-Bueno… sí, suena bien – yo aún no lograba calmarme del todo
-Perfecto, tengo un lugar en mente y sé que te va a encantar – me sonrió

Nos levantamos y fuimos hacia las escaleras, mamá había salido de casa y Max estaba en su habitación. Salimos de la casa, entramos a su auto, yo en el asiento del copiloto y él obviamente conducía.

El viaje fue algo largo, un poco más de 30 minutos, nos la pasamos hablando de nuestras idioteces y reímos todo el camino, los dos ya nos habíamos olvidado de lo que había pasado hace menos de una hora. El restaurante al que me llevó era hermoso, era algo así:



Era un restaurante donde se comía sólo carne, Bryson sabe que soy amante del jamón, también de la carne, fue lindo que me llevara ahí.

-¡Carne! – dije, y abracé a Bryson
-Te dije que te gustaría – me miró y me dio un beso
-Siempre sabes lo que me gusta y lo que quiero, me encanta que seas así.

Entramos y nos sentamos en una mesa para dos personas (obvio, ¿no?). Eran como las 3:30 p.m. La mesera trajo el menú y pedimos un platón de piezas de carne para los dos. Tardamos un montón en comer, y eso que ni siquiera nos terminamos todo lo que pedimos. Pedimos la cuenta, Bryson no me dejó pagar ni un centavo, pagó y nos fuimos.

-Debiste dejarme pagar al menos por las gaseosas – le dije un poco molesta
-Los caballeros no hacen eso – contestó, y esbozó una sonrisa

Sólo sonreí. Estos son los momentos que me hacen recordar por qué estoy con Bryson, la manera en que me hace sonreír todo el tiempo, con detalles pequeños, pero importantes.
Eran alrededor de las 5 p.m. El cine era a las 6:40 así que teníamos bastante tiempo para hacer nada. No fuimos directo al cine, primero fuimos a mi casa.
Llegamos a mi casa y no había nadie, de seguro Max había salido con Molly, y mi mamá, bueno, mi mamá no está mucho en casa, creo que últimamente sólo hablamos por teléfono, y un rato corto en las noches. Entramos y nos sentamos en la sala a ver la televisión. Vimos Jersey Shore un rato y cuando terminó buscamos algo más que ver, pero no había nada interesante, así que nos pusimos a charlar.

-Quería decirte algo… – dijo Bryson
-Dime
-Sobre lo de esta mañana – otra vez eso… me ponía incómoda hablar de eso
-Ya te dije que está bien – lo interrumpí
-De hecho no era eso lo que quería decirte, pero ahora que lo pienso, mejor vámonos al cine
Lo miré con cara de o.ô (si por alguna razón no le entienden, es como WTF pero más suave). Salimos de la casa y subimos a su auto, en el camino de mi casa al cine no hubo conversación alguna, sólo el mismo incómodo silencio de la mañana, uno de los silencios más incómodos de mi vida, o por lo menos desde que tengo uso de razón.

Después de llegar fuimos rápido a comprar las entradas, se nos había hecho un poco tarde.

-Mejor tú ve comprando las palomitas y gaseosas, mientras yo compro las entradas – me dijo Bryson
-Ok
-¡Espera! Toma dinero, no vas a gastar nada hoy – dijo sonriente

Pude haber dicho algo, decirle “No, yo tengo” o algo así, pero es que me encanta que sea tan cuidadoso con todo, que esté pendiente, es increíble. Tomé el dinero y fui corriendo a donde venden los snacks. Tardé unos 10 minutos en llegar al frente de la fila, miré el reloj y faltaban 13 minutos para que comience la película, el tiempo nos daba justo. Compré unas palomitas grandes y dos Coca-Cola grande, Bryson todavía no regresaba así que lo llamé por teléfono.

-Lex, sigo en la fila, pero falta sólo una persona y voy yo, si quieres espera allá o ven, es lo mismo – dijo, sonaba algo apurado
-Ok, voy para allá – contesté

Colgué el teléfono y me di cuenta de que no podría llevar las palomitas y las gaseosas yo sola, así que tomé una bandeja, puse todo ahí y volví a donde se compran las entradas. Bryson ya tenía las entradas así que subimos a la sala de cine. No estaba muy lleno, la película se había estrenado hace ya bastante, me gusta más ir cuando ya van a sacarla porque no hay tanta gente, odio las multitudes. Nos sentamos en la última fila, ahí se escucha y se ve mejor, no me gusta sentarme en otro lado.

La película es hermosa, me encantó, la amo. Está ambientada en los años 60. Trata de una joven aspirante a ser escritora que decide escribir un libro sobre el punto de vista de las criadas afro-americanas de las familias blancas para las que trabajan, y las dificultades que viven a diario. Lo que más me gusta es que tiene partes que son graciosas y otras muy tristes, hasta lloré un par de veces…

<< Al salir de la película >>

-¿Estás llorando? – preguntó Bryson
-¿Por qué no lloras también? ¡Es triste! – estaba sentimental, no lo traté mal, pero no fui tan dulce que digamos
-Jaja, tranquila, es lindo que seas tan sensible – secó una de mis lágrimas
-Eres increíble – le di un beso


Nos fuimos del cine y Bryson me llevó a mi casa, cuando estábamos ahí, lo invité a pasar un rato, dijo que sí y entramos. Estuvimos un rato hablando y luego él me dio un beso, la cosa comenzó a ponerse igual que en la mañana y aarghh no quiero que esto pase, no, no quiero… tal vez, sólo tal vez más adelante, pero no, ahora no. Hice lo mismo que en la mañana, susurré su nombre en su oído y él se apartó.

-¿Y ahora qué? – dijo él, un poco molesto
-¿Cómo que ahora qué? ¿Estás loco? Número 1: Aún no cumplo ni mis dieciséis años; número 2: estamos en mi casa con mi madre y mi hermano allá arriba – señalé las escaleras – y finalmente número 3: ni siquiera me place hacer esto en este momento.
-Algún lado malo tenía que haber – susurró, pero lo escuché
-¿Se puede saber de qué? – dije, enfadada
-¿Qué? ¿De qué? ¿Qué? – intentó sonar desconcertado, pero a mí no me iba a engañar
-Te pregunté de qué es el “lado malo” del que hablaste – hice comillas en el aire
-Pues de nuestra relación – dijo, sonó como que hubiera lanzado una roca al piso, se desquitó
-Y dime, ¿cuál es ese lado? – contesté, igual de furiosa
-Ya… no importa… sólo…
-Dímelo – lo interrumpí
-No, no quiero…
-¡Dímelo! – volví a interrumpirlo
-¡Ok! Si tanto quieres que te lo diga, es que odio que seas tan aniñada, que creas que no estás lista para nada, que siempre…

Max y mi mamá salieron de sus cuartos y bajaron corriendo, seguramente escucharon los gritos.

-¿Qué está pasando aquí? – dijo mi madre, con el tono de voz un poco elevado
-Mamá, yo… nada, solamente… – no sabía qué decir
-Será mejor que te vayas – le dijo Max a Bryson
-*Y que no vuelvas* - pensé

Bryson se dio la vuelta y se fue. Yo hice lo mismo, pero fui a mi habitación. Me lancé a la cama y encendí mi laptop. No había nadie conectado, así que cerré mi laptop. Me extraña que no lloré, no derramé ninguna lágrima… la verdad no estaba triste, estaba furiosa, ¿a él qué le pasa? Dice que “soy aniñada”, que se vaya a la mierda, así he sido siempre, los cinco meses que hemos estado juntos, y nunca le molestó. Además ¿qué tendría de malo ser “aniñada”? Ni siquiera es la palabra indicada, soy tímida, que es diferente, tímida para cosas como esta… ¿Estará mal? O sea, tal vez a mi edad las chicas se follan a sus novios y yo ni idea, bueno sí, sé que lo hacen, pero es que no soy así, simplemente no, no aún, obvio que algún día voy a hacerlo, pero ahora no, tal vez después de cumplir 16, falta poco, así que mejor se aguanta, si es que para mis 16 seguimos juntos, espero que sí… no quiero estar forever alone en mi cumpleaños, sería horrible, pero si la cosa sigue así con Bryson no pienso seguir en esta relación. A veces pienso que Bryson ya no me quiere como antes, antes éramos más unidos, todo el día estábamos juntos, ahora ya no andamos juntos en la escuela y no salimos a ningún lado… pero a veces pienso que podríamos estar juntos toda una vida, él es dulce y sabe escucharme, lo amo, ¿o no? No sé si decir que lo amo sea demasiado, creo que sólo debería decir que lo quiero mucho, dicen que “amor” es una palabra muy fuerte, y ahora lo entiendo. Quisiera saber si él aún me quiere, porque no sé si soy tan importante en su vida como él lo es en la mía.


<< Minutos después >>

Abrí los ojos, me había dormido. Miré el reloj y decía que eran las 9:54 p.m. No me gusta dormir a ratos porque luego en la noche no puedo dormir, y sobre que mañana tengo examen de algo, no sé de qué pero sé que hay un examen, es como la ley de los lunes.

Bajé a la cocina a buscar un vaso de agua, o leche, algo para comer, para poder dormir de nuevo. Busqué en la heladera y vi que había pastel, pastel sin nada de cobertura ni esas cosas, me fascina ese tipo de pastel. Tomé un vaso de la alacena y la leche del refri y me serví un poco en el vaso. Comí el pastel como cavernícola, me había entrado hambre de repente. Tomé toda la leche de un solo sorbo y puse el vaso y el plato en el fregadero. Subí de nuevo a mi habitación y me acosté en la cama, no tenía ganas de dormir así que estuve acostada un rato y después encendí mi laptop. Sin darme cuenta ya era casi media noche, no me importó demasiado, tampoco tenía sueño, así que seguí en mis cosas.

Después de un rato comenzó a sonar mi celular, al principio casi morí de un infarto, estaba en mi velador y sonó súper fuerte. Me abalancé sobre el celular para que dejara de sonar, vi quién era: Bryson. No tenía muchas ganas de contestarle así que silencié el celular y no contesté. Después de un par de horas sonó de nuevo y decidí contestar.

-¿Qué quieres? – dije, sumamente seca
-Mira, no estoy para discursos así que escúchame – estaba tan borracho que creo que olí el alcohol yo misma
-¡A mí no vas a hablarme así, Bryson Campbell, vas a respetarme! – dije enojada
-Tú cállate y escúchame – seguía con su insolencia, me estaba sacando de mis casillas
-¿Qué mierda quieres? – fui fría y tosca                                            
-Quiero que seas como yo quiero que seas – sonaba mareado
-¿Qué carajos? Explícate bien, idiota – definitivamente estaba enojándome
-No quiero que vuelva a pasar lo de hoy – Ah, ¿en serio?
-¿Piensas que con decir eso voy a cambiar mi forma de ser? – Pero ¿qué se cree?
-Vas a hacerlo, porque yo lo digo y punto – su voz sonaba rara
-Pues puedes ir tragándote tus palabras, porque yo soy así y deberías respetarme tal cual soy – estaba enojándome más
-Tú sabes que yo te amo, pero tienes que dejarte llevar si quieres seguir conmigo – ¿amenaza?
-Mira, estúpido, obviamente no estás para nada sobrio en este momento, así que si quieres hablar conmigo vas a esperar a que se te pase tu inmunda borrachera y vas a venir a mi casa y sentarte en mi sofá, y vas a disculparte por toda esta mierda que me estás diciendo, a ver si te perdono – dije furiosa
-Bueno, piénsalo y hablamos - ¿wtf? ¿Qué mierda? “Es el alcohol” diría la gente, y de hecho sí lo es, pero, en serio, ¿WTF?

Mi madre entró a mi cuarto muy sigilosamente.

-Lexi, no creo que así es como se hablan los novios hoy en día…

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¡Hola! Tardamos un poco en subir el cap, pero es que recién comenzamos el colegio y yo (JJ) ahora llevo química y esas cosas... y la verdad he estado muy ocupada. El capítulo está dedicado a Mony, que es la primera y -hasta ahora- la única lectora que tenemos. Te queremos mucho, y nos gustaría que recomendaras la nove a las personas que crees que les gustaría :)


JJ&Nats

jueves, 2 de febrero de 2012

Capítulo 2: "Rumores"


[Foto referencial]


-¿Aló? – dijo la mamá de Bryson
-Hola, ¿Sra. Campbell? – pregunté
-Sí, soy yo
-Habla Lexi, la novia de Bryson, ¿él está en casa? No me contesta el celular… – le comenté
-Está durmiendo en su habitación, hoy no se siente bien y no fue a la escuela – dijo
-¿Le puede decir que me llame? – le pedí
-Claro, cuando despierte se lo diré – contestó, tan amable como siempre
-Gracias, adiós

Fui otra vez hacia mi habitación

-Y bien, ¿vamos? – les dije a mis amigas
Todas asintieron. Se levantaron de donde estaban y me siguieron.

-¡Mamá, Max, voy a salir! – grité mientras bajábamos las escaleras
-Mamá no está, ¿a dónde van? – dijo Max
-Al Centro Comercial – dijimos las cuatro al unísono
-Vamos a ver vestidos para el baile de invierno – dije yo
-Ah, ok – contestó mi hermano

Seguimos caminando hacia el exterior de la casa, se subieron a la camioneta y yo ocupé el puesto del conductor. Encendí el auto y nos fuimos. Encendí la radio y comenzó a sonar “Ignorance” de Paramore, la he escuchado varias veces, me gusta.

-¡Ay! ¡Apaga eso! ¡Ni que fuéramos satánicas! – dijo Jill
-Esto no tiene nada que ver con el diablo ni nada, escucha la letra y entenderás. Que no sea de Taylor Swift no significa que sea satánico – le contesté
-Igual apágalo, esa clase de música es estúpida – comentó Mary
-Ok, ok, como quieran.

Apagué la radio. Ellas comenzaron a hablar sobre los vestidos, yo no estaba prestando mucha atención, pero alcancé a oír que alguien dijo mi nombre.

-¿Qué? – dije
-Queríamos saber si vas a tomarte en serio esto de Bryson – dijo Sam
-¿Por qué no habría de hacerlo? – cuestioné
-¿A caso no lo sabes? – exclamaron todas
-¿Saber qué?
-Yo se lo digo – dijo Jill – Bryson planea terminar contigo justo antes del baile de invierno, para que no tengas nadie con quien ir
-Pero qué tonterías dicen… Bryson no sería capaz de hacer algo así – lo defendí
-Pues eso es lo que está diciendo todo el mundo, y yo creo que es verdad – dijo Mary
-Bueno, yo veré lo que hago – dije algo molesta

No presté más atención, tampoco siguieron hablando del tema, ni de nada que tenga que ver conmigo.

Ya habíamos llegado al Centro Comercial, fui hacia el parqueo subterráneo para dejar el auto seguro. No fue difícil encontrar lugar, era jueves y no había mucha gente en el Centro Comercial. Dejé el auto lo más cerca posible de la entrada, salimos y fuimos hacia las escaleras que llevan a las tiendas. Subimos y entramos a la primera tienda que había, Victoria’s Secret, es de las tiendas que más me gusta, porque tiene de todo. Los vestidos eran lindos, pero ninguno llamó nuestra atención.

Seguimos recorriendo las tiendas, hasta que en una tienda vi un vestido que me hipnotizó completamente, era simplemente hermoso, me encantó.

-¿Qué opinan de ese? – les dije a las chicas, señalando el vestido
-No me gusta – dijo Mary, fue seca y algo bruta para mi gusto
-¡Como dices eso! – le dijo Jill
-Lo sé, es feo – agregó Sam
-Y tú sólo lo dices porque Mary lo dijo primero – la regañó Jill
-Bueno, a mi me encanta, y ya no peleen por semejante estupidez – dije yo, para terminar con la discusión
-Sí, mejor paremos – dijo Jill

Seguí contemplando al maniquí que traía puesto el vestido, por un segundo pensé que sería mejor si no lo comprara, pero decidí que sí lo quería. Fui hacia la caja donde se paga para preguntarle a la señorita que atendía si podía probarme el vestido.

-Disculpe, ¿me puedo probar ese vestido? - pregunté
-¿Cuál? – respondió mi pregunta con otra pregunta
-Ese, el rojo – le indiqué, apuntando al vestido
-Claro, ¿te fijaste si es de tu talla? – me dijo
-No me fijé, pero ahora lo hago – contesté

Fui hacia el vestido y miré la etiqueta que estaba en la parte de atrás. Miré a la dependienta y negué con la cabeza, para hacerle saber que el vestido del maniquí no era de mi talla. La chica se acercó a mí y me dijo que buscaría en el depósito para ver si tenían ese mismo vestido en mi talla. Esperé alrededor de diez minutos, la señorita volvió con una caja en las manos.

-Aquí está, era el último que quedaba aparte del de exhibición – me informó
-Muchas gracias – dije

Fui hacia los cambiadores, me quité la ropa y me puse el vestido. Me quedaba perfecto, como anillo al dedo, era perfecto, en ese momento me gustó aún más. Me saqué el vestido, volví a ponerme mi ropa y salí del cambiador.

-Me queda bien, déjeme llamar a mi mamá para ver si me deja comprarlo – le dije a la dependienta
-Ok – contestó

Saqué mi celular y marqué el número de mi mamá.

-Sarah Thompson – dijo mi madre
-Mamá, soy yo, Lexi – contesté
-¡Oh! Alexis, no vi el teléfono, por eso contesté así – me dijo
-Está bien, mamá, no importa. ¿Puedo comprarme un vestido para el baile de invierno? - pregunté
-¿Baile de invierno? – dijo
-Sí, baile de invierno – contesté
-¿Llevaste dinero?
-No, pero tengo… tengo tu tarjeta de crédito – confesé
-¡¿Mi tarjeta?! – dijo enojada
-Sí má, pero no he comprado nada, o sea, comí un helado, pero lo pagué yo. La tarjeta la traje por si veía un vestido que me gustaba, y bueno, lo hice – le expliqué
-Oh, en ese caso, supongo que está bien. Úsala – me dijo más tranquila
-Gracias má, te amo.
-También yo, adiós.
-Adiós.

Colgué y guardé mi celular. Saqué la tarjeta de crédito de mi mamá de mi cartera.

-Me lo llevo – le dije a la dependienta
-Perfecto, ¿efectivo o tarjeta? – preguntó
-Tarjeta – le aclaré

Compré el vestido, la chica me lo entregó en una caja, dentro de una bolsa de cartón. Volteé y me di cuenta de que mis amigas ya no estaban conmigo, así que salí de la tienda y comencé a buscarlas. No tardé demasiado en encontrarlas, estaban cerca de la tienda donde compré mi vestido.

<< En la casa de Lexi, luego de volver del Centro Comercial >>

Entramos a mi casa y en la sala estaban Max y Molly, mi cuñada había venido a visitar a Max.

-Hola Max, hola Molly – dije
-Hola hermanita – contestó Max – hola amigas de mi hermana.
-No seas tan bruto, al menos llámalas por sus nombres – lo regañé
-Ok, hola Jill, hola Sam, hola Mary, ¿feliz?
-Mucho, ¿vamos arriba? – les dije a mis amigas

Subimos hacia mi habitación y nos sentamos en los pufs y en la cama. Abrí mi laptop. Las chicas comenzaron a ver mi ropa, la verdad no me molesta que desordenen, porque siempre ordenan todo cuando dejan de revisar. Abrí Skype. Bryson estaba online así que lo llamé.

-Hola Bry – dije
-Hola dulzura – me contestó, siempre me dice dulzura
-¿Por qué no fuiste a clases? – pregunté
-Yo ya te dije lo que pasa – dijo Jill
-Shh, silencio, mi charla es con Bryson. Bry, espera, voy a salir de aquí.
-Ok

Fui hacia abajo, bajé las escaleras con mucho cuidado, ya que traía la laptop. En la sala estaban Max y Molly así que fui a la cocina.


-Listo, ya estoy sola – le dije a Bryson
-Ok
-Y dime, ¿por qué no fuiste hoy a clases? – pregunté
-No me sentía bien, me dolía la cabeza y tenía náuseas, pero ahora estoy mejor – contestó
-Ah, qué bien que ya estés bien… ¿mañana irás a la escuela? – volví a hacerle una pregunta
-Sí, por ahora sí, es decir, si vuelvo a sentirme mal no iré, pero ahora estoy bien, así que…
-Hay tarea de química – era mentira, lo dije para asustarlo –, mucha.
-Oh Dios… ¿qué hay que hacer? – preguntó preocupado
-Es mentira, tonto. Eres muy crédulo – me burlé
-Qué graciosa eres – me dijo con sarcasmo
-Yo también te quiero – respondí
-Sabes que te quiero
-Hablando de lo que queremos, tengo hambre. Voy a comer, adiós – me despedí
-Siempre tienes hambre – se quejó
-Y así me quieres – contesté
-Touché – dijo – bueno, ve, cómete un jamón o algo, nos vemos mañana.
-Nos vemos.

Colgué la llamada, cerré Skype y apagué mi laptop. Fui a hurgar en la heladera para ver si encontraba algo comestible y delicioso, vi una porción de pastel de manzana, pero pensé que era de alguien así que fui a preguntar. Me dirigí a la sala, donde estaban Max y Molly.

-¿Esa porción de pastel de manzana es para alguien en especial? – pregunté
-Si quieres cómetela – respondió Max
-Ok, gracias, ¿quieres un poco? Es bastante grande – dije
-No, estoy lleno. Tal vez Molly quiera un poco, ¿quieres? – le dijo Max a su novia
-Bueno, tal vez un poco no me haga daño – contestó ella
-Ahora te traigo un poco – dije yo

Fui otra vez a la cocina, saqué el pastel de manzana de la heladera, dos platos, dos cucharas y un cuchillo para cortar el pastel. Corté la porción por la mitad y puse una parte en cada plato, volví a la sala y le di su plato a Molly. Me senté en otro sillón a disfrutar de mi pastel, y antes de que pudiera comer un bocado, comenzó a sonar mi celular. No era una llamada, era un mensaje de un número que no tenía guardado entre mis contactos.

“Ok, gracias.” Decía el mensaje. Cómo odio que me lleguen mensajes equivocados, sucede a cada rato, tal parece que mi número de celular es bastante común.

Comí mi pastel y subí a mi habitación. Me pegué un susto enorme al ver que Jill, Sam y Mary estaban ahí, me había olvidado completamente de que ellas estaban en mi cuarto, qué pésima amiga soy. La verdad a ellas no les importa que las deje solas un rato, se ponen a charlar y asunto arreglado, creo que incluso ellas se olvidan de que yo también estoy en la casa, suerte la mía.

Hablamos un rato, sobre los posibles vestidos que podían usar ellas en el baile de invierno, yo no tenía que preocuparme porque el vestido que había comprado era hermoso. Después de unas dos horas de hablar y hablar, Sam y Mary se fueron, y nos dejaron a mí y a Jill solas. Jill seguía molestando con el tema de Bryson, de ese rumor que decía que él quería terminar conmigo antes del baile para que yo vaya sola; yo lo negué todo, la verdad no creo a Bryson capaz de algo así, nos queremos, no creo que sea verdad ese rumor, los rumores son sólo eso, rumores. Jill se fue cerca de las 9 p.m. Para entonces yo ya tenía sueño, la noche anterior había dormido sólo cinco horas, así que me puse el pijama y me dispuse a dormir.

<< El sábado, en la pista de patinaje sobre hielo >>

La estábamos pasando súper bien, excepto que yo soy un desastre patinando en hielo, sé patinar en piso, con patines con ruedas, pero por alguna razón soy pésima en el hielo. Ni siquiera podía estar de pie sin agarrarme de los bordes, no me acerqué al centro de la pista porque si me soltaba me caía, así que estuve todo el rato intentando mantenerme de pie sin agarrarme de nada, y para colmo, cuando lo logré y estaba yendo hacia el centro, Max se chocó conmigo y nos caímos horrible, así que salí de la pista para ir a sentarme afuera, me dolía la cabeza de la caída. Bryson se acercó a mí.

-¿Estás bien? – preguntó
-No, sólo me duele un poco la cabeza, eso es todo – contesté, aunque no era del todo verdad
-¿Segura?
-Sí, sí, todo está bien – quería sonar convincente
-Si tú lo dices…
-Bryson – quería preguntarle sobre lo que me había dicho Jill
-Dime – contestó él
-No, nada, es que… – la verdad no sabía si preguntarle, digo, ¿y si era verdad?
-¿Algo está mal? – me ponía nerviosa que él quisiera saber lo que yo iba a decir
-No, nada, es sólo un rumor del que Jill me habló – dije
-¿Cuál rumor? – seguía preguntando, la verdad me ponía muy nerviosa
-Dicen que tú quieres terminar conmigo antes del baile de invierno para que yo vaya sola – confesé
-Pues el que haya inventado ese rumor realmente no me conoce – dijo, me tranquilicé
-Lo sé, no creas que yo creí que era verdad, pregúntale a Jill, yo se lo negué a muerte, sólo que me tenía preocupada – no quería que pensara que yo creía eso de él
-Tranquila, yo sé que tú me conoces – cuando dijo eso me sentí aliviada como nunca

Fin de la narración de Lexi.

Narra Bryson:

No me imagino quién podría haber iniciado semejante rumor, digo, las cosas con Lexi no están como a mí me gustaría que estuvieran, pero yo no sería capaz de terminar con ella justo antes del baile sólo para hacerla pasar vergüenza por no tener nadie con quién ir, sólo alguien muy malo podría hacer eso. Si se preguntan a qué me refiero con que las cosas no van como yo quisiera, hablo de que somos más amigos que novios, digo, sólo hablamos y hablamos, las conversaciones no son aburridas, pero me refiero a que, por ejemplo, nunca andamos juntos, mucho menos de la mano, y casi nunca nos besamos, nuestra relación no es como las relaciones amorosas normales, no me gusta mucho, pero que quede claro, jamás le haría algo así a Lexi, la quiero mucho como para hacerlo.

Fin de la narración de Bryson.

Narra Lexi:

Fuimos todos a mi casa, es como el lugar donde nos reunimos siempre las chicas, y pasa lo mismo con los amigos de Max. Trajimos los pufs de mi cuarto y el de mi hermano, los pusimos en la sala para que todos pudieran sentarse y nos pusimos a charlar. Estuvimos hablando como media hora y Bryson tuvo que ir a su casa de urgencia porque su madre se lo ordenó, a veces su mamá es algo exagerada con las cosas, pero así son las madres. Yo subí a mi cuarto porque tenía ganas de dormir, últimamente tengo mucho sueño, debe ser por la escuela y todo eso.

Abrí los ojos de un instante al otro y me di cuenta de que me había quedado dormida, miré el reloj y eran las 4:18 a.m. Bajé un rato a la cocina para beber un poco de agua o leche, tenía mucha sed. Después de tomar un vaso de leche, salí de la cocina y me encontré a Max entrando a la casa, con un olor insoportable a alcohol.

-¿Y a ti qué te pasó? – pregunté cubriéndome la nariz, el olor a borracho es uno de los que más odio
-No estoy borracho, es que me tiraron cerveza encima – dijo, se notaba en su voz que decía la verdad
-Igual, ¿qué hiciste? ¿A dónde fuiste? – seguía con la nariz cubierta
-Salimos con los chicos – contestó
-¿Bryson fue con ustedes?
-Claro
-*Mierda, ¿Por qué no me lo habrá dicho?* – pensé – ah… – dije
-¿No te lo dijo?
-Cuando se fue me dijo que era de urgencia, seguro olvidó decírmelo
-Seguro

No dije ni escuché nada más, subí a mi habitación, a tratar de dormir un poco más, seguía inexplicablemente cansada.

El ruido de mi celular me despertó, era Bryson llamándome.

-Hola Bryson – dije, algo fría, por lo que me había dicho Max la noche anterior 

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¡Hola chicas! Bueno eeh sólo decirles que ojalá les guste el cap y recomienden la nove a sus amigas. ¡Las amamos!


JJ&Nats