[Foto referencial]
Narra Lexi:
-¡A comer! – escuché decir a mi madre desde mi cuarto
-¡Ya voy! – respondí
Bajé las escaleras y vi que en la sala estaba Matt, el mejor amigo de Max. No le di mucha importancia, tenía hambre y en la cocina había comida así que sólo seguí caminando.
-¿Qué es la comida? – le pregunté a mi madre
-Macarrones con queso – me dijo
-Siempre cocinas eso sólo porque es la comida favorita de Max – dije, fingiendo estar ofendida
-A ti también te gustan – respondió
-Tranquila, es joda – dije en un tono un tanto burlón
-Ya, come. ¡Max, Matt, dije que a comer!
-¡Ya vamos, má! – gritó Max desde la sala
Ambos vinieron corriendo de la sala, como si aquí estuvieran regalando felicidad.
-Hola nena– me dijo Matt, siempre es así conmigo, es como un juego entre los dos (no, no siento nada por él, ni él siente nada por mí), lo hacemos para molestar a mi hermano
-No te pases – lo amenazó Max
-Jaja, tranquilo hermanito. ¡Hola Matt!
Lo sé, tal vez ese “juego” con Matt sea un poco… inapropiado… pero es que nos conocemos desde que yo tengo 3 años, y nos queremos mucho, ninguno de los dos ha sentido algo más por el otro, y no creo que ninguno lo haga nunca… él es una persona que yo conocí para que sea mi amigo y nada más; yo siempre digo que hay personas a las que las conoces para que algo pase, y otras con las que no hay nada que pueda pasar nunca, incluso aunque se gusten, simplemente no está destinado a pasar.
Nos sentamos a comer y yo me puse mis audífonos para escuchar música… mi madre dice que es de mala educación, y creo que yo también pienso eso, pero hay momentos en que necesito música, la música es algo que mi cuerpo pide, no puedo estar un día sin escucharla, me encanta, es un idioma totalmente distinto a cualquiera que yo hable, en días tristes o cuando no me siento bien, escuchar música me lleva a otro lugar, un lugar donde siento que floto entre las nubes y estoy rodeada de tranquilidad, donde…
-Lexi, ¿estás escuchando? – la voz de Max interrumpió mis pensamientos
-Eh… no, lo siento, ¿qué dijiste? – pregunté mientras me sacaba un audífono
-Pregunté si tienes algo que hacer este sábado
-¿Sábado? ¿Para qué?
-Solo contesta.
-Creo que no, pero ¿para qué?
-Perfecto. Tú, tus amigas, Adam, Bryson, Matt y yo vamos a ir a patinar en hielo.
-Suena bien, seguiré con mi música
-Tú sigue tranquila
Me volví a poner el audífono que me había quitado y me concentré en mi música. Comí bastante rápido, creo que no tardé más de 15 minutos (lo sé, soy comelona), llevé mi plato al fregadero, tomé un vaso de la alacena, lo llené de agua y me lo tomé casi de un solo sorbo. Puse el vaso al lado del plato y me dispuse a salir de la cocina.
-Provecho – dije cuando estaba en la puerta de la cocina
Subí corriendo a mi cuarto, abrí mi laptop y entré a Skype. Mi cuarto era algo así:
-Bryson… Bryson… ¿Por qué no está online? – me dije a mí misma
Estuve en Facebook un rato, hasta que vi que en la esquina de abajo a la derecha de la pantalla de mi laptop apareció un mensaje que decía “Bryson Campbell está conectado”. Le hice clic al mensaje lo más rápido que pude, se abrió el Skype y se abrió una conversación con Bryson.
Lexi Thompson dice:
Hola Bry(:
Bryson Campbell dice:
Hola dulzura
¿Qué haces?
Lexi Thompson dice:
Acabo de terminar de comer
Mi mamá hizo macarrones con queso
Bryson Campbell dice:
Delicioso…
¿Tienes algo que hacer el sábado?
Lexi Thompson dice:
Creí que tú también ibas a patinar con nosotros
Bryson Campbell dice:
Espera, te llamaré para que hablemos bien
Lexi Thompson dice:
Ok
Contesté la llamada de Skype de Bryson.
-¿Cómo es eso de patinar? – preguntó
-Max me dijo que tú, él, tus amigos, mis amigas y yo íbamos a ir a patinar en hielo este sábado – contesté – ¿no sabías?
-Oh, cierto, ya lo recuerdo – dijo él
-Qué tonto eres – me reí
-Pues tú no eres mucho más inteligente – me respondió en tono de broma – ¿tienes algo que hacer este domingo? ¿O hay algún otro plan que no recuerde?
-El domingo soy toda tuya, ¿qué quieres hacer?
-Pensaba ir al Centro Comercial, a hacer lo que tú quieras
-¿No te parece mejor ir al cine?
-Pensé que tú querrías comprar algo
-Prefiero ir al cine, están dando una peli buenísima que quiero ver – le comenté
-Por favor, dime que no es Crepúsculo – dijo, algo preocupado
-No lo es, si lo fuera no te llevaría conmigo, sé que no te gusta. La peli se llama “The Help”, actúa Emma Stone, es de mis actrices favoritas
-Mientras no haya ningún vampiro brillante, por mí está bien.
-Ja, ja – reí sarcásticamente
Hablamos por horas, nunca me aburro de hablar con Bryson, creo que eso es lo que más me gusta de estar con él, que podemos hablar y hablar hasta cansarnos y luego seguir hablando sin ningún problema, nuestras conversaciones son increíbles.
-Lexi, debo irme, es casi media noche y mañana tenemos escuela. Te amo, adiós.
-Niño bueno, duérmete temprano que mañana hay clases. También te amo. Adiós
La verdad sí era tarde y odio dormir poco… así que cerré todo lo que tenía abierto, apagué mi laptop y me puse mi pijama.
Quería dormir, tenía sueño, pero mi cerebro no iba a dejar que me duerma por nada del mundo, sin razón aparente. Rodaba en mi cama para intentar conciliar el sueño, pero lo único que lograba era tener calor y sentirme incómoda. Seguí haciendo eso hasta que se me ocurrió escuchar música para dormirme. Agarré mi iPhone, eran cerca de la 1 a.m., puse las canciones en aleatorio y cerré los ojos.
Un ruido molesto me despertó, era el sonido de mi reloj despertador a todo volumen. Miré el reloj, las 6:04 a.m. El despertador había estado sonando por cuatro minutos y yo no había reaccionado. A eso se le llama dormir pesado ¿no? Me levanté y fui a ducharme. Tomé una ducha larga y caliente, después de todo es enero, hace frío y adoro bañarme. Después de mi ducha, me sequé el cabello, me peiné, me maquillé de la forma más natural que pude y miré el reloj. Eran las 7:08 a.m. Tenía media hora para vestirme y desayunar, me sobraba el tiempo. Busqué en mi clóset por unos cinco minutos hasta que encontré lo que iba a ponerme, que por cierto era esto:
-¡Lexi! ¡Ya es tarde, baja de una vez! – gritó Max, desde la sala
Ni siquiera respondí. Mi reloj marcaba las 7:21 a.m. A penas iba a poder desayunar como se debe, realmente se me había hecho tarde.
Bajé corriendo las escaleras, tanto que me tropecé y terminé bajando los últimos 4 escalones sentada. Nadie había visto nada, y yo no me había lastimado así que no le di importancia y seguí caminando hacia la cocina. Ya estando ahí, tomé la leche de la heladera, un vaso de la alacena, serví la leche y me la tomé a la velocidad de la luz, intenté buscar algo para comer, pero Max ya estaba en el auto y no había tiempo. “Me compraré algo en la cafetería, además ni siquiera tengo mucha hambre como para atrasarme” pensé. Salí de la casa hacia el auto, Max estaba esperándome dentro.
-¿Por qué tardaste tanto? – me preguntó
-Es que hace frío y tomé una ducha caliente, además me sequé el cabello para no resfriarme – dije
-Pues con esos zapatos que llevas aunque estés abrigada como un esquimal igual vas a resfriarte, deberías ponerte unas Converse o algo así, zapatos cerrados, para que no entre el frío – comentó
-Claro que no voy a resfriarme, además estos zapatos son hermosos – contesté, tal vez un poco secamente, pero soy terca y no me gusta que critiquen mis atuendos.
-Ya, ya, tranquila. Igual estás linda así – rió
-Lo dices para que no me enoje – dije
-Y dime, ¿te enojaste?
-Pues, no, pero…
-Ya ves que funciona, ¿no?
-Ash… sí. Bueno, voy a escuchar música
-Ok Lex. (sí, también me dicen Lex, Alex, tengo varios apodos)
Me puse los audífonos y puse el reproductor en aleatorio. Comenzó a sonar “Candyman”, de Christina Aguilera, es una de mis canciones favoritas. Me puse a cantar como una loca, a los gritos, pero siempre bien afinada.
-Deja que Christina cante, que ya todos sabemos que lo hace mejor que tú – me dijo Max
-¿Y si cantas conmigo? – le pregunté con la voz más dulce que tengo
-Si me supiera la letra cantaría – respondió
-Sé que te la sabes – le dije
No dejé que comience su próxima oración, desconecté los audífonos de mi iPhone para que la canción suene a todo volumen, y seguí cantando.
“He’s a one stop shop, makes my cherry pop. He’s a sweet talking, sugar coated candyman”. Es mi parte favorita de la canción.
Max comenzó a cantar conmigo, me llevo muy bien con él, no era así antes… cuando yo tenía 10 años y él tenía 12, no nos llevábamos nada bien, peleábamos todo el día, sobre cosas tontas, pero ahora los dos somos más maduros y nos damos cuenta de que somos hermanos y vamos a estar juntos aunque no nos guste, así que simplemente nos entendemos más y nos llevamos mejor.
La canción terminó, y comenzó a sonar “Mistletoe” de Justin Bieber.
-Cambia eso, ni que te gustara – me dijo mi hermano
-Claro que sí me gusta, ¿crees que la tendría en mi iPhone si no fuera así?
-Igual cámbiala, no quiero saber nada de ese.
-Ok, la verdad, tampoco yo – contesté
Como dije en un principio, yo conocí a Justin, cuando éramos niños. Él era amigo de Max y Matt, y siempre iba a mi casa a jugar con mi hermano, éramos amigos, y cuando yo tenía 10 años, me comenzó a gustar, él era lindo, en realidad lo sigue siendo, pero ahora ya no me gusta, la verdad ese no es el tema. Creo que llegué a enamorarme de él, ustedes dirán “enamorarse a los 10 años no es posible” pero la verdad no sólo me gustaba, me gustaba mucho, tal vez no haya llegado a “enamorarme”, pero sí sé que no era una atracción como cualquier otra…
Me concentré tanto en mis pensamientos, que sin darme cuenta ya estábamos en la entrada de la escuela, así que apagué mi música, me saqué los audífonos y bajé de la camioneta. Caminé hacia dentro, hacia mi casillero, que está al lado de los de mis amigas. Llegué y ahí estaban Jill, Sam y Mary, charlando, apoyadas en los casilleros, como siempre.
-¡Lex! ¡Te esperábamos! ¿Por qué tardaste tanto? – preguntó Sam
-Sí, exacto, tardaste mucho – dijo Mary
-Seguro despertaste a las 7:30 – comentó Jill
-Jeje, lo siento, es que me di una ducha larga y caliente, me hacía frío – les contesté
-Bueno, no importa, estábamos hablando de qué ponernos para el baile de invierno, sólo faltan dos semanas y no tenemos nada para ponernos – dijo Jill
-Lo sé, pero la verdad no estoy apurada en elegir mi ropa, ¿qué tal si vamos hoy al Centro Comercial a ver vestidos? – propuse
-¡Pero qué idea más excelente! – dijeron Sam y Mary al unísono, a veces es raro que digan lo mismo todo el tiempo
-¡Suena perfecto! – exclamó Jill
-Bien, yo las llevo – les dije
-Ok – dijeron las tres
Miré el reloj de mi celular, eran las 7:54 a.m. Faltaba poco para que sea hora de clase, así que abrí mi casillero para sacar mis útiles. Nos tocaba química, una de las materias que más odio.
-Vamos chicas, ya es hora de la cárcel – nos dijo Mary
-Sí, vamos – repitió Sam
Fuimos las cuatro juntas al salón de química, ellas comenzaron a hablar de lo bueno que es tener un cuero cabelludo fuerte para que las extensiones no provoquen ronchas, la verdad no soy el tipo de chica que se pone extensiones, o uñas falsas o esas cosas… mis uñas son largas y fuertes, pero son naturales. La verdad pienso que en mi “grupo” de amigas estoy algo… ¿excluida? No sé, antes era diferente, yo era más como ellas, pero ahora me doy cuenta de que no me gusta ser así, ser tan superficial, ellas no son malas, nada de eso, pero son muy… no quiero que suene mal… son muy rubias, la verdad son el típico estereotipo de rubia tonta y superficial, las quiero mucho pero esa es la verdad.
Llegamos al salón y nos sentamos en nuestros lugares de siempre, los últimos de cada fila. La verdad la clase de química es mas como un salón de té para nosotras, no prestamos nada de atención y hablamos toda la hora, yo no tengo malas notas porque siempre leo el libro antes del examen, y una que otra vez he hecho copie [no sé si ustedes le dicen así, es cuando te escribes cosas del tema en un papel y lo usas para el examen] y nunca me atraparon, en cambio mis amigas siempre han sacado F en los exámenes, pero este año estamos todas más aplicadas porque estamos planeando irnos a las Bahamas de vacaciones de verano, y para eso no podemos tener malas notas. La verdad decir “estamos planeando” es mentir, porque la verdad yo estoy invitando a mis amigas de vacaciones a las Bahamas por mis Sweet Sixteen, que son el 24 de Mayo, después del viaje a las Bahamas. voy a hacer una fiesta, pero eso va a ser mucho después, en otoño, puede ser que en septiembre o agosto.
-¡Psst! ¡Lexi! ¿Escuchaste? – susurró Sam
-No, estaba pensando en… ¿Qué dijiste?
-Pregunté la hora – dijo
-Ah, son las – miré mi celular – 8:43 – contesté
-Dios, como dos horas más de clase – se quejó
-En realidad sólo tres cuartos de hora – la corregí
-Lo que sea, igual es un infierno – me dijo molesta
-Cierto – reí
<< En el almuerzo, en la cafetería >>
Nos sentamos en la mesa de siempre, comimos lo de siempre, esto de decir “lo de siempre” me está cansando, siento que mi vida se está volviendo una rutina, me comienzo a dar cuenta que lo que hago me aburre, esta sensación de estar haciendo todo mal me invade, y me siento mal todo el día. Creo que un cambio estaría bien, pero ¿qué cambiar? Amo a mis amigas, pero siento que es esto lo que me aburre, que estar con ellas es monótono, no es interesante, y siento miedo de que eso sea verdad, porque no tengo ni idea de qué haría con otras amigas, tendría a Bryson, pero… ¡Bryson! ¡No vino a clases! ¿Cómo no pude darme cuenta? Ojalá eso haya sido lo que me hizo pensar esto, ojalá no tenga que decirles adiós a mis amigas de toda la vida, pero ¿qué estoy diciendo? Dios, me estoy volviendo loca.
<< A la salida de clases, en el patio >>
-Vamos, chicas, Max está esperando en el auto para ir a mi casa – les dije a mis amigas
-Ok, vamos – dijeron
Fuimos al auto y nos encontramos con Max, Matt y Adam, al parecer los amigos de mi hermano también estaban yendo a mi casa, suerte que en mi camioneta hay tres filas de asientos y entramos todos.
Nos acomodamos bien, Max conducía, Adam estaba en el asiento del copiloto, en la segunda fila Matt y yo, y atrás Jill, Sam y Mary, estábamos listos para irnos.
Cuando llegamos a mi casa, las chicas y yo subimos a mi habitación, las dejé ahí un momento para salir al patio y llamar a Bryson, para ver por qué no había ido a clases.
El teléfono al que ha llamado está inhabilitado – dijo una voz
“Mierda, ojalá no le haya pasado nada” pensé. Se me ocurrió llamar a su casa, para ver si al menos podía hablar con su mamá. Busqué el número en mi celular y llamé.
-¿Aló? – dijo la mamá de Bryson
-Hola, ¿Sra. Campbell? – pregunté
-Sí, soy yo
-Habla Lexi, la novia de Bryson, ¿él está en casa? No me contesta el celular… – le comenté
-Está durmiendo en su habitación, hoy no se siente bien y no fue a la escuela – dijo
-¿Le puede decir que me llame?
-Claro, cuando despierte se lo diré
-Gracias, adiós
Fui otra vez hacia mi habitación
-Y bien, ¿vamos? – les dije a mis amigas…
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Bueno chicas, así es la cosa: subimos el primer cap. para que haya algo que les diga cómo es la nove, esperamos que les guste y que si les gusta les digan a sus amigas y sus amigas a sus amigas y así sucesivamente ;D
JJ&Nats♥


